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INTRODUCCIÓN

La violencia en sus diferentes expresiones es un desafío de nuestra sociedad actual. Existe varias guerras, además de múltiples conflictos internos en diferentes países y violencia  incluso en las redes sociales.

Un ejemplo de esto pueden ser dos hechos bien diferentes que han tenido lugar con pocos días de diferencia. Uno sería el asesinato del activista político conservador Charles Kirk durante una de sus charlas en Estados Unidos y otro sería las protestas violentas que se han dado en España a raíz de la vuelta ciclista a España.  Los manifestantes se oponían que participara un equipo de Israel en la vuelta en apoyo a palestina. Sin embargo, una vez más algo que es un derecho democrático se ha convertido en un acto violento que no tiene sentido cuando se clama por la paz.

Dos ejemplos bien diferentes pero que denotan una sociedad demasiado polarizada y  crispada. Y las preguntas que surgen serían muchas pero las más importantes ¿Quiénes son los responsables? ¿Cómo abordar esta crispación y escalada de la violencia?¿cómo canalizar el activismo en algo positivo y no violento?

¿QUÉ ESTÁ PASANDO EN EL MUNDO? VIOLENCIA GENERA MÁS VIOLENCIA

Los titulares de prensa se ven frecuentemente marcados por actos de violencia, desde incidentes aislados hasta situaciones más graves que llegan a afectar a comunidades enteras. Es importante comprender la naturaleza y el alcance de esta violencia para buscar cómo erradicarla pero sobre todo prevenirla.  

 La cobertura mediática de los actos y acciones violentas se centran en la espectacularidad de los hechos pero no analizan las causas profundas que lo motivan. De esta manera, la violencia solo atrae más violencia, polariza a la comunidad  y los ciudadanos quedamos anclados entre la violencia y el miedo. Es importante buscar por qué está pasando y sobre todo buscar la fórmula para prevenir los actos violentos y el odio  y buscar acciones para pacificar la sociedad

Este clima está en nuestro día a día, no hay nada más que acudir a las redes sociales para ver los insultos, las amenazas, la violencia verbal que se ve cuando alguien comparte una reflexión con la que otras personas no están de acuerdo. ¿Ya no se respeta a los que opinan diferente? Y lo peor es que es violencia verbal, pero claramente estamos viendo que de la  verbal se puede pasar directamente a la física y para muestra el caso del activista político Charlas Kirk asesinado por sus ideas.

Insisto ideas que nos pueden no gustar pero finalmente que se deben respetar porque es la base de la convivencia democrática en la mayoría de los países.

 Deberíamos dejar de documentarnos en las redes sociales y leer un poco más en este caso, me acordé de la cita atribuida a Voltaire pero que es de Evelyn Beatrice Hall: “ no estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo”.

Lo peor es que los políticos, da igual el color , son los que están caldeando el ambiente y polarizando a la población. Nos movemos en los extremos y esto no es bueno,  necesitamos que las personas que son un referente bien porque gobiernan o están buscando gobernar den ejemplo, y precisamente no están ayudando para nada. No se puede aplaudir la muerte de una persona por mucho que sea una con opiniones que no nos gustan, pero tampoco se puede mostrar respeto por manifestaciones violentas para clamar por la paz, y estos son dos ejemplos de cómo nos enfrentan y nosotros los ciudadanos los estamos siguiendo el “juego”.  En todo caso, reitero que deberíamos dejar de visitar las redes, ver menos la televisión y leer un poco más porque nos daría más visión y nos daría una opinión más realista de lo que está pasando y en qué medida estamos contribuyendo a generar más violencia con nuestras acciones .

Pero en todo caso, en mi opinión los culpables directos son todas las personas que nos están gobernando o aspiran a ellos, desgraciadamente suelen buscar más sus intereses propios que el bien común, por tanto, mi recomendación sería que debieran empezar  a pensar en la justicia restaurativa como algo que también les incumbe a ellos. Es curioso como utilizan la justicia restaurativa para marketing y obtener rédito político (todos lo hacen da igual la orientación ) pero luego no la asumen como algo que debería ser sustancial en sus relaciones. La justicia restaurativa debería ser eje en sus discursos, en sus políticas, en sus debates en el congreso y en general en su forma de hacer política para dar ejemplo y no solo una forma de darse publicidad con cuatro proyectos o leyes que además generalmente son malas y no abordan los grandes beneficios de esta justicia.

JUSTICIA RESTAURATIVA COMO MOVIMIENTO SOCIAL Y FILOSOFÍA DE VIDA

La justicia restaurativa representa un movimiento social que busca transformar las dinámicas de poder, la responsabilidad ante la violencia y la sanación.  Se basa en la idea de que la  violencia no sólo causa daño a quienes la sufren directamente, sino que desgarra el tejido social en su conjunto. Por ello, la reparación implica reconstruir relaciones, restaurar la confianza y habilitar espacios para la escucha activa. Es importante que los ciudadanos apostemos por el movimiento social de la justicia restaurativa, esto implica que podemos y es licito buscar cambios, mover conciencias y manifestar nuestro rechazo a ciertas acciones pero siempre desde el respeto a la paz  y el profundo rechazo a los que usan acciones de los ciudadanos para ser violentos.

Por tanto, se debe aplaudir las iniciativas populares pacificas, los agitadores de conciencias pero se debe ser duro con la violencia. De la misma manera, se debe rechazar los actos que quiten vidas por mucho que el que muera no sea santo de nuestra devoción. Finalmente si queremos que la justicia restaurativa sea una realidad debe ser una filosofía de vida también que rija nuestras relaciones, vivir restaurativamente implica ser conscientes de que vivimos en comunidad y que nuestros actos afectan a los otros.

Por eso tenemos dos conceptualizaciones de justicia restaurativa infravalorados y poco usados, curioso cuando las palabras justicia y restaurativa está de moda y todo el mundo habla de ella, aun sí saber. Y se debería comenzar por entenderlas y asumirlas en nuestra vida diaria, de esta manera si empezamos a entender la justicia restaurativa como una forma de relacionarnos más humana y sanadora,  la pedagogía restaurativa se va a extender  y muchas más personas se van a unir a la otra conceptualización : justicia restaurativa como movimiento social.

Es decir, si se conoce el alcance de esta justicia como algo social, nos va a permitir como comunidad no mirar para otro lado ante las injusticias, no pensar que no podemos hacer nada y sobre todo solicitar un cambio de funcionamiento en el sistema pero siempre desde la paz y no permitiendo que la violencia se haga fuerte entre nosotros.

Hasta ahora he hablado de todos nosotros como comunidad,  cómo podemos ser más restaurativos y aprovechar esta justicia para fines loables y transformadores. Pero desde luego los que deberían dar ejemplo, como ya he comentado, serían los políticos, todos y cada uno de ellos y en general de todos los países.

En lugar de mostrar lo que vemos habitualmente, insultos, provocación para que la comunidad se polarice y sobre todo una continua falta de respeto entre personas de diferentes colores políticos,  deberían ser un ejemplo. Ya están tardando, por ejemplo,  en establecer un marco restaurativo en los debates en el congreso, reglas de respeto mutuo en sus comparecencias y en sus discursos . Suena utópico pero cuando se jactan de ser promotores de la justicia restaurativa deberían asumir que esta también les implica , por tanto  deberían eliminar los discursos de odio en sus redes sociales y en su vida diaria, pueden ser enemigos políticos pero todos merecemos respeto. Esto supondría un cambio puesto que la sociedad tomaría ejemplo y dejaría de generar y repetir el odio y la violencia verbal e incluso física que nos está invadiendo en nuestra vida cotidiana.

Los valores restaurativos como el respeto y la responsabilidad deben ser eje en la política, porque esto se trasladaría a los ciudadanos.

 Respeto por el que no opina o piensa como yo y responsabilidad por lo que digo, como lo digo y como lo hago y si he dañado asumirlo y comprometerme a reparar .

Por supuesto, que no somos niños y niñas pequeños y como comunidad no deberíamos dejarnos guiar por este odio, pero la realidad es que es evidente que nos dejamos “manejar”  por tanto,  tenemos varias opciones y tareas : la primera dejar de seguir el “juego” a los que intentan polarizarnos, buscar como movimiento social la paz con rechazo radical a la violencia de cualquier tipo,  ser respetuosos en nuestras relaciones y exigir a los políticos lo mismo.

CONCLUSIONES

La violencia es un fenómeno complejo que requiere respuestas creativas y profundas. Frente a la lógica del castigo, este movimiento social apuesta por la sanación, la responsabilidad compartida y el poder del diálogo para transformar el conflicto y nuestra forma de relacionarnos. Pero antes que todo esto necesitamos que la justicia restaurativa empiece a ser considerada una forma de vida y sea la que rija  las relaciones entre los miembros de la comunidad y en especial, entre políticos y otros cargos públicos. Es urgente menos espectáculos irrespetuosos en el congreso y en el senado y en sus conferencias y discursos  y más empatía, respeto y responsabilidad.

Enfrentar la violencia contemporánea demanda no sólo leyes y medidas de seguridad, sino también la construcción de espacios donde las personas puedan dialogar sin violencia y sin sentirse señalados, y  donde las heridas puedan ser reconocidas y reparadas. La justicia restaurativa, como práctica y como movimiento, nos invita a imaginar sociedades capaces de aprender del dolor y de construir, colectivamente, caminos de reconciliación y paz duradera. Pero para esto es esencial comenzar por utilizar la justicia restaurativa como filosofía de vida y como eje transversal en todas las políticas públicas.