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Ante un fallecimiento, además del impacto emocional, nos vienen a la cabeza muchas dudas legales de qué ocurre con lo que tenía el fallecido, lo bueno y lo malo.

Es decir, sí, tendría seguramente bienes que irán destinados a sus herederos, pero también a menudo unas deudas que pueden poner en peligro la herencia si no se tiene en cuenta antes de aceptarla.

Porque una pregunta que hemos escuchado en nuestro bufete muy a menudo: ¿las deudas se heredan?

¿Las deudas se heredan?

Como decimos, es una pregunta común y, al responderla, nos hemos dado cuenta de que hay una idea demasiado extendida y que es equivocada: si una persona fallece con deudas, estas desaparecen. 

Esto no es así. 

Las deudas no se extinguen por el fallecimiento, sino que pasan a formar parte de la herencia. Según el Código Civil, la herencia incluye tanto los bienes y derechos del fallecido como sus obligaciones. Es decir, en la herencia hay un “paquete” que puede contener, por ejemplo, viviendas, dinero, objetos de valor o inversiones, pero también préstamos personales, hipotecas, deudas con Hacienda o facturas pendientes.

Ahora bien, que las deudas formen parte de la herencia no significa automáticamente que el heredero tenga que pagarlas con su propio dinero. Todo depende de cómo se acepte la herencia.

 Aceptar una herencia: una decisión clave

Pensemos en una persona que es llamada a heredar, tiene tres opciones legales: 

Aceptar la herencia de forma pura y simple.

Aceptar a beneficio de inventario

Renunciar a ella. 

Cada una con consecuencias muy distintas, y más cuando existen deudas, por eso es tan importante no precipitarse y actuar sin analizar antes la situación económica del fallecido porque puede convertirse en un problema serio a medio plazo.

Aceptación pura y simple

Implica asumir la herencia en su totalidad, sin reservas. Esto significa que responde de las deudas del fallecido no solo con los bienes heredados, sino también con su propio patrimonio.

Si, por ejemplo, la herencia incluye una vivienda valorada en 100.000 €, pero las deudas ascienden a 150.000, tiene que pagar la diferencia con su dinero personal. Por eso, esta opción solo es recomendable cuando se tiene la seguridad de que el patrimonio heredado supera claramente a las deudas.

En la práctica, se aceptan herencias de este modo sin ser conscientes de las consecuencias, a veces incluso por desconocimiento o presión familiar, y luego llegan problemas con los que no se había contado.

Aceptar la herencia a beneficio de inventario

La principal herramienta legal para proteger una herencia cuando hay deudas. Permite separar el patrimonio del fallecido del personal del heredero.

Dicho de forma sencilla, las deudas se pagan únicamente con los bienes de la herencia y si no son suficientes, no debe responder con su propio dinero.

Esta figura está regulada en el Código Civil y es la más recomendable cuando no se conoce con certeza la situación económica del fallecido o se sospecha que puede haber deudas ocultas.

¿Cómo funciona el beneficio de inventario?

Al aceptar la herencia de este modo, se realiza un inventario detallado de todos los bienes, derechos y deudas del fallecido. Una vez hecho, se van pagando las deudas siguiendo un orden legal.

Solo si, después de pagar todas las obligaciones, queda un remanente positivo, este pasará al heredero. Si no queda nada o el resultado es negativo, el heredero no recibe nada, pero lo más importante, no pierde dinero propio.

Plazos para solicitar beneficio de inventario

La aceptación debe hacerse de forma expresa (normalmente ante notario) y hay plazos legales para solicitarlo, que pueden variar según el caso concreto, por lo que es fundamental que, en caso de decidirte a hacerlo, te asesores cuanto antes.

Un error en los plazos o en la forma de aceptación acarrea consecuencias económicas que te puedes evitar con una consulta legal.

Renunciar a una herencia

Otra opción para protegerte frente a las deudasdecides no aceptar ni bienes ni obligaciones.

La renuncia debe hacerse también de forma expresa y, una vez que lo haces, la herencia pasa a los siguientes herederos según el orden legal o lo establecido en el testamento.

Renunciar es una decisión razonable cuando tienes la certeza de que las deudas superan claramente a los bienes o también si no existe ningún interés económico o personal en la herencia. Eso sí, es importante que sepas que es irrevocable: una vez hecha, no hay marcha atrás.

¿Qué ocurre con las herencias con hipoteca?

Uno de los supuestos más habituales que nos encontramos en nuestro bufete.

La herencia incluye una vivienda con hipoteca. En estos casos, la deuda hipotecaria no desaparece con el fallecimiento, por lo tanto, si se acepta la herencia, sigue vigente y el banco puede exigir el pago. 

Un caso más en el que recurrir al beneficio de inventario es una buena solución para evitar riesgos, sobre todo si no está demasiado claro el valor real del inmueble o si existen otras deudas asociadas.

También conviene que te asegures de si el fallecido tenía contratado un seguro de vida vinculado a la hipoteca, ya que muchos cubren total o parcialmente la deuda pendiente.

Deudas con Hacienda y la Seguridad Social

Este tipo de ruedas son especialmente relevantes en una herencia, porque se te pueden reclamar impuestos no pagados, sanciones o liquidaciones pendientes.

Además, se transmiten a la herencia (como en el caso de las hipotecas), así que mucho ojo antes de tomar la decisión de aceptar la herencia. De hecho, en ocasiones, no aparecen de forma inmediata, lo que hace más necesario actuar con cautela y valorar los distintos caminos de los que hemos hablado.

Proteger una herencia cuando hay deudas no consiste en una única decisión automática, sino en analizar el caso concreto. Cada herencia es distinta y depende de muchos factores: el tipo de bienes, la cuantía de las deudas, el número de herederos o la existencia de testamento.

Un asesoramiento legal adecuado te evita errores difíciles de corregir y te ayuda a tomar la decisión más adecuada en función de la situación personal y familiar.

Heredar no tiene por qué convertirse en una carga económica, pero aceptar sin informarte te expone a un riesgo innecesario.