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  • Las medidas más adoptadas frente al COVID-19: teletrabajo (62%), ajustes en la estrategia (58%) y revisión de presupuestos (55%).
  • Solo 4 de cada 10 empresarios que han presentado ERTEs prevén reincorporar al 100% de su plantilla.
  • El 75% de los directivos creen que sus ventas caerán este año respecto al anterior, por encima de la media europea (67%)
  • Los empresarios españoles, más previsores que la media europea en sus planes para la etapa post-COVID-19

La mitad de los empresarios españoles considera que deberá reducir sus costes o reestructurar su negocio para poder seguir operando por culpa del impacto del COVID-19. Unas malas perspectivas que están provocando que los directivos aceleren la implementación de nuevas medidas de contingencia para reimpulsar sus negocios, demostrando el dinamismo y agilidad del mid-market español también a la hora de enfrentarse a los efectos económicos de la pandemia.

Este es uno de los principales hallazgos de una edición especial del Global Business Pulse de la firma de servicios profesionales Grant Thornton, que analiza el impacto de la pandemia en el tejido empresarial basado en una encuesta a más de 5.000 ejecutivos de 35 países de todo el mundo, 400 de ellos en España.

Los empresarios tienen claro que necesitarán tomar medidas de alcance para poder seguir operando y que, además de recortes y restructuración financiera, se verán obligados a buscar nuevas fórmulas de financiación tanto privadas como públicas. Concretamente un 20% reconoce que baraja un plan futuro en este sentido, aunque todavía existe un núcleo importante de directivos (27%) que se ven con capacidad suficiente para seguir operando, haciendo uso de recursos propios. Una cifra que se encuentra 4 puntos por debajo de la media europea y global (31%).

La evolución de la pandemia ha generado una respuesta rápida en estos primeros meses de impacto entre los empresarios en España. En concreto, casi 7 de cada 10 directivos aseguran haber implantado ya el teletrabajo o la jornada flexible. Esa es de hecho la medida más predominante de las adoptadas hasta ahora para hacer frente al coronavirus, seguida de cerca por los ajustes en la estrategia de negocio (58%) y por la revisión de presupuestos y planes de inversión (55%).

Los directivos españoles se han visto obligados también a recurrir a los ajustes temporales o permanentes de personal (27%), en línea de lo reconocido por la media europea (26%) y en mejor posición que otros países como Italia (28%) o Reino Unido (34%).

Financiación y flujo de caja en la empresa española

La gestión de efectivo también ha sido y sigue siendo crítica y, en general, las empresas españolas han preferido acudir a ayudas de la Administración en lugar de a financiación externa. Entre las compañías encuestadas por Grant Thornton, la principal medida para garantizar el cash flow fue recurrir a algún tipo de apoyo público a su alcance (42%), seguido de la solicitud de ventajas fiscales (34%) y la conversión de efectivo inactivo en capital de trabajo (33%). Un 32% pidió descuentos en los suministros y casi 3 de cada 10 empresarios en España optaron por la vía de la negociación con los propios clientes para intentar adelantar los pagos. 

“En un contexto en que, en especial durante el confinamiento, los flujos de efectivo han sido un grave problema para las empresas, resulta positivo comprobar que la mayoría han optado por llevar a cabo múltiples estrategias a la vez para mantener unos buenos niveles de liquidez”, apunta Ramón Galcerán, presidente de Grant Thornton. “También cabe destacar que las medidas de apoyo financiero introducidas por el gobierno han sido un refuerzo clave para el mid-market español, aunque las empresas deben tomar consciencia de que no van a durar para siempre, y que es imperativo empezar a trabajar para ser más resilientes”.

Principales ayudas públicas solicitadas por la empresa española

Sobre a qué medidas de apoyo gubernamental se han acogido más los directivos españoles en esta pandemia, encabezan la clasificación la presentación de expedientes de regulación de empleo temporal (33%), seguidos de las facilidades para desarrollar la reducción de jornada y las ayudas para implantar el teletrabajo, ambas con un 26%. La solicitud de algún tipo de apoyo en cuanto al crédito y el aplazamiento del pago de las obligaciones fiscales también destacan como unas de las principales acciones adoptadas, ya que casi 3 de cada 10 empresarios declaran haberse acogido a estas opciones. Por su parte, los directivos que afirman no haberse beneficiado de ninguna de las medidas emprendidas por el gobierno se sitúa además en un considerable 24%

Sobre los ERTEs, un 50% de los encuestados por Grant Thornton afirma haber recurrido a esta fórmula. De entre los mismos, solo un 44% prevé reincorporar al 100% de los trabajadores afectados, de modo que 6 de cada 10 empresarios ya admite que su plantilla se verá reducida tras la pandemia.

Los empresarios, previsores y tecnológicos

Preguntados sobre qué medidas han empezado a plantear de cara a la relativa vuelta a la normalidad tras el confinamiento, los directivos españoles han sido mucho más previsores que los de los países de nuestro entorno. El porcentaje que ya ha previsto distintas medidas supera 9 puntos a la media europea, y al de Alemania, Francia o Italia.

De entre esas medidas planteadas con antelación, destacan las relativas a reforzar la seguridad de los centros de trabajo (56%) y las orientadas a dotar a sus empresas de los recursos financieros necesarios para seguir operando con normalidad (50%). En este sentido, Ramón Galcerán apunta a que “es una muy buena noticia que nuestros empresarios lideren la clasificación europea de los más concienciados en materia de prevención, incluso durante una segunda ola de contagios. También es importante que tengan presente que la gestión de la liquidez va a seguir siendo crítica, sobre todo a medida que se vayan retirando medidas de choque como los créditos ICO.  La agilidad y la resiliencia serán fundamentales para la supervivencia en los próximos meses. Las empresas deberán seguir abiertas a seguir haciendo las cosas de manera diferente, e incorporar nuevas prácticas para garantizar la supervivencia y el crecimiento después de la pandemia”.

El nuevo Global Business Pulse de Grant Thornton también revela que las empresas españolas están claramente inclinadas a cambiar sus estrategias después del COVID-19 porque la pandemia ha hecho aflorar áreas de mejora. Tras la crisis, el 58% buscará implementar más tecnología y acelerar su transformación digital, el 51% mejorará sus protocolos para la gestión de crisis, y el 49% tenderá hacia una mayor flexibilidad organizativa. En este sentido, los españoles están mucho más convencidos de que la recuperación vendrá de la mano de la transformación digital que la media europea (36%) o que sus homólogos en Francia, Alemania o Italia.

“En tiempos de crisis la innovación se dispara, y muchas empresas han experimentado cambios muy rápidos durante la pandemia, ya que la lucha por la supervivencia ha eliminado las barreras que enfrentaban sus procesos de transformación. La tecnología ha demostrado ser primordial durante el confinamiento para permitir que las empresas siguieran conectadas y para abrir nuevas oportunidades comerciales. Pero atravesamos un momento crítico para que las organizaciones decidan cómo quieren que sean sus negocios y sus equipos de cara al futuro”, ha señalado Carlos Fernández, consultor y experto económico de Grant Thornton.

Perspectivas de negocio frías, pero con pequeñas dosis de confianza

Las perspectivas futuras de los empresarios españoles revelan preocupación por la evolución inmediata de sus negocios. En concreto, un 75% de los dirigentes nacionales cree que sus ingresos bajarán este año, dato que se encuentra notablemente por encima de las medias europea (67%) y mundial (66%). Preguntados sobre el impacto más concreto de este descenso, un 29% de nuestras empresas cree además que sus ventas bajarán más de un 20% en 2020.

 

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La cantidad de directivos españoles que afirma que la pandemia no les afectará está también muy por debajo de la media europea. Tan sólo un 9% asegura que no verá disminuido su negocio por el impacto del Covid, cifra que supone menos de la mitad que lo reconocido por los empresarios alemanes (22%) y lejos todavía de los italianos (14%) y franceses (11%).

El punto más optimista se encuentra en el número de directivos que dicen mostrarse todavía confiados pese a la situación generada por el Covid. Los empresarios españoles que prevén un impacto positivo de la pandemia en sus organizaciones (13%) está por encima de la media europea (11%), y también de países como Francia y Alemania, ambos con un 10%.

“Si bien ha habido una indudable disminución en las expectativas de ingresos y beneficios, y 2020 no será un año fácil hasta que la economía empiece a desbloquearse, es alentador ver que una parte de las empresas españolas mantienen perspectivas optimistas”, ha afirmado Ramón Galcerán. De hecho, preguntados sobre cuánto creen que tardarán en volver a los niveles de negocio anteriores a la pandemia, un 54% de nuestros empresarios confían en que ocurra en entre 3 y 12 meses y un 12% restante que lo haga en menos de 3 meses. Por otro lado, un 66% de directivos estiman recuperar sus niveles de ventas precovid antes de 12 meses.

Incluso en ese aspecto vuelven a encontrarse argumentos para la esperanza. Son muy pocos los directivos españoles que creen que sus empresas no van a resistir hagan lo que hagan (2%), muy por debajo de la media europea (6%) y mundial (8%).




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