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Estamos viviendo de lleno el proceso de digitalización del sector legal, y dentro de esta renovación en la forma de pensar (y trabajar) del abogado, nuevas formas de ganar visibilidad se hacen indispensables para destacar entre los miles de profesionales de la abogacía que trabajamos a un nivel cada vez más global. Y una de las más en boga es la de apostar por la colaboración entre abogados, hecho que empieza a estar presente en cada vez más medios digitales por dos razones destacadas. La primera y esencial es darnos a conocer a través de nuestro propio aporte de conocimiento (desde el simple tweet hasta una sentencia que compartimos con colegas vía email); la segunda y no menos importante es acceder a los contenidos y conocimientos compartidos por otros compañeros, en los que podamos ayudarnos para formular nuestras estrategias. Se trata de entender que aportar significa recibir. El (gran) problema es que habiendo tantas formas de colaborar como medios para hacerlo de una u otra manera, una enorme dispersión en la información está garantizada, y eso es algo que necesita una solución. Más que una solución, el surgimiento de una plataforma colaborativa que se convierta en un referente para la gestión del conocimiento legal que usamos día a día.

 

Colaboración en pleno auge

Los grupos de Whatsapp son un gran ejemplo de esta cultura colaborativa: ¿quién no pertenece a un grupo específico de profesionales del ámbito jurídico? Se conocen casos de grupos formados por más de 250 abogados de primer orden procedentes de todos los rincones de nuestro país donde comparten activamente su conocimiento, prestándose apoyo entre sí al tiempo que generan de un cerebro común en beneficio de todos. Los participantes no solo ayudan a los demás, sino que además refuerzan su posicionamiento profesional cada vez que comparten un documento, una experiencia o la respuesta a un problema en base a su conocimiento. Pero el medio en si (Whatsapp) ofrece toda una suerte de limitaciones que lo convierten en un medio ineficaz para lo que busca una red colaborativa de conocimiento legal: cantidad, calidad y un fácil acceso a los flujos de información generados. Quien haya intentado recuperar un tópico tratado meses atrás sabrá de lo que hablamos.

La red social Twitter es otro medio empleado masivamente por abogados y firmas legales tanto para conseguir visibilidad y potenciar su posicionamiento profesional (unos) como para conseguir acceso a información de alto valor (otros). ¿Por qué iba a tomarse alguien la molestia de encontrar contenidos de calidad para tuitearlos hasta en cinco o diez ocasiones a lo largo del día? De nuevo, compartir nuestro conocimiento ayuda al prójimo al tiempo que nos genera visibilidad como profesionales, una relación win-win donde todos ganamos. Y al igual que Whatsapp, Twitter no está particularmente pensado para la organización y el fácil acceso a la información jurídica, sino a un intercambio efímero de información.

La lista de medios empleados a día de hoy para la colaboración entre abogados sigue con los grupos de Facebook, los grupos de e-Mail, los foros de abogacía, los blogs jurídicos destacados y un sinfín de plataformas donde los abogados participamos por tres razones principales:

1) conseguir visibilidad,

2) acceder a información de primera mano, y

3) reforzar nuestras estrategias.

Todo ello bajo el precio de realizar nuestro propio aporte a la comunidad. El gran problema referido en los comienzos de este post es que dichas plataformas no están concebidas para el almacenaje y procesamiento de la información jurídica, y recuperar temas, encontrar información histórica o estar alerta ante nuevos tópicos de nuestro interés resulta poco menos que imposible.

En el caso de otros medios de promoción habituales en Internet (Google Adwords o Facebook Ads), la efectividad depende de muchos factores de difícil manejo:

  1. Tener una página web en condiciones.
  2. Nutrirla de buenos contenidos.
  3. Qué dicha web esté bien posicionada en los buscadores.
  4. Que tenga una conversión adecuada (que genere clientes).
  5. Que las campañas publicadas estén optimizadas.
  6. Contar con dotes de comunicación y Marketing.

Siendo realistas, son demasiados aspectos a tener en cuenta. Y lo cierto es que hay vías alternativas de posicionamiento para el abogado, más sencillas de gestionar y a la vez sumamente útiles para hablar de nuestra profesionalidad y darnos visibilidad: nuestras propias sentencias, un elemento de un enorme poder posicionador que hasta ahora no se ha tenido en cuenta para esos tres objetivos principales: visibilidad, acceso a una información de valor y más sólidas estrategias para el cliente.

Tus sentencias como nuevo elemento de posicionamiento

Cada nueva sentencia generada tras un procedimiento pasa a estar disponible (con suerte) en los buscadores jurídicos tradicionales, de forma que la comunidad de abogados pueda recurrir a éstas como parte de su trabajo diario. Hasta aquí nada nuevo. Pero esto significa que virtualmente, mi trabajo como abogado puede estar resultando de ayuda a un numero desconocido de profesionales con los que en ningún momento llegaré a tener ningún contacto (ni ellos conmigo). Mis sentencias, en lugar de abrirme vías de colaboración y posibles sinergias profesionales, simplemente acaban por dejarme relegado a un segundo plano.

Para revitalizar y exprimir al máximo el fruto del trabajo del abogado, existen nuevas plataformas colaborativas como Inddubio donde el abogado titular de una sentencia pasa a cobrar relevancia junto a la misma, dejando de ser un elemento circunstancial en ésta en su uso por parte de otros compañeros en la preparación de sus estrategias. Cuando esto sucede, se abre una nueva puerta a posibilidades que hasta ahora ni siquiera se habían contemplado de cara a reforzar el posicionamiento profesional del abogado, quien comienza a ganar relevancia. Sus sentencias (y otros documentos que desee compartir), lejos de quedar relegadas al olvido, se convierten en un elemento para conseguir notoriedad, reconocimiento profesional y porqué no, colaboraciones y posibles clientes.

En su versión gratuita disponible a día de hoy, los usuarios de esta nueva herramienta pueden almacenar, anonimizar (automáticamente) y compartir sus sentencias para conseguir visibilidad y realizar un aporte a la comunidad, pudiendo mostrar sus datos de contacto (email, teléfono, etc.) para fomentar las conexiones profesionales. Grandes firmas legales como CuatreCasas ya apuestan por el desarrollo de plataformas colaborativas que permitan gestionar el conocimiento común para el beneficio de todos, un indicador más del enorme valor de la integración de la cultura colaborativa entre abogados.

Conclusión

Están Twitter, Facebook o los grupos de Whastapp, pero simplemente no están concebidos para la justificación final de nuestra presencia en todos ellos: darnos a conocer por nuestras habilidades como profesionales de la abogacía y en el camino, acceder al conocimiento compartido por el resto de compañeros que persiguen las mismas metas. Para el equipo que lidera este proyecto colaborativo para abogados, el concepto es tan sencillo como que todos podamos beneficiarnos de compartir nuestras sentencias. Y que salir ganando sea lo normal.




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