Sagrario Ortega Madrid, 3 nov (EFE).- El 13 de marzo de 2024 el Atlético de Madrid se jugaba mucho en su partido contra el Inter de Milán. El fiscal de delitos económicos Julián Salto, que investigaba el caso por fraude fiscal contra Alberto González Amador, pareja de la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso, acudió al estadio para ver ganar a su equipo, en un encuentro para él 'interruptus'.
Los correos que se cruzó con el abogado de González Amador en los que se reflejaba el interés del letrado del novio de Ayuso para llegar a una conformidad, fueron el balón que dos de sus jefas -la fiscal superior de Madrid y la fiscal jefe provincial- le rogaron que les pasara. Hizo los dos pases minutos después de que Griezmann marcara el primer gol para su equipo.
Salto ha sido el primer testigo en declarar en el juicio a Álvaro García Ortiz por revelación de secretos, el primer fiscal general que se sienta en el banquillo, aunque en este caso de forma simbólica, porque el acusado se ha sentado junto a su defensa en el ala izquierda de la impresionante Sala de lo Penal del Tribunal Supremo.
En el centro de la sala, los árbitros -el tribunal presidido por Andrés Martinez Arrieta- y en el ala derecha el equipo contrario: la acusación particular y las seis populares.
García Ortiz ha entrado por la puerta de autoridades del palacio que alberga el Supremo a las 9:42 horas, con traje y corbata negra. Después se ha puesto la toga.
Se le notaba tranquilo, pero serio, como lo ha estado en las ocho horas largas que ha durado la primera sesión. Mientras se exponían las cuestiones previas, García Ortiz hacía dibujos en un papel y elevaba la vista de vez en cuando. En los recesos, departía con algunos de los asistentes a la vista, algunos de ellos fiscales progresistas.
Ha habido mucha expectación mediática, y eso que el propio Supremo ha "contraprogramado". El juez Leopoldo Puente ha propuesto precisamente hoy sentar en el banquillo al exministro de Transportes José Luis Ábalos, su exasesor Koldo García y el empresario y presunto comisionista Víctor de Aldama por contratos irregulares de mascarillas.
También le ha hecho sombra el ya expresidente de la Comunidad Valenciana Carlos Mazón, que ha dimitido, y un poco menos el informe de la UCO también del caso Koldo referido al que fuera presidente de Canarias y ahora ministro, Ángel Víctor Torres.
¿Des(igualdad) de armas?
Buena parte de la sesión de la mañana la ha ocupado la exposición de las cuestiones previas. ¿Han contado las partes con las mismas armas durante la instrucción del caso? ¿Se vulneraron los derechos fundamentales del fiscal general, entre ellos el de su intimidad y la de su familia?
La Fiscalía y la defensa no han dudado. Consuelo Castro, que fue abogada general de Estado, se ha estrenado en el juicio con una argumentación muy bien armada en sus cuestiones previas, compartida por la teniente fiscal del Supremo María Ángeles Sánchez Conde.
Falta de motivación en el secreto de las actuaciones; una duración excesiva de ese secreto, lo que causó indefensión de fiscal; copias íntegras de los dispositivos móviles de García Ortiz, incluidas sus conversaciones privadas; y un largo etcétera en una exposición en la que ha cargado contra la instrucción del caso, que ha tildado de inquisitiva y prospectiva.
Argumentos que, por supuesto, no han compartido las acusaciones, que la han calificado de "modélica".
Incluso, una de las acusaciones, la que ejerce la Asociación Profesional e Independiente de Fiscales (APIF), ha echado en falta algo en la instrucción. "No se ha registrado la vivienda personal del fiscal y quizá es donde se estaba cometiendo el delito", ha dicho el abogado, al que ha interrumpido el presidente de la sala antes de que terminara la frase.
La lista de los 499
En la sesión de la tarde han declarado la fiscal jefe provincial, Pilar Rodríguez, y la fiscal superior de Madrid, Almudena Lastra. Por sus declaraciones, podría decirse que en este juicio militan en equipos contrarios.
De hecho, Lastra ha reproducido su conversación con García Ortiz. "¿Habéis (o has, que no se acuerda exactamente) filtrado los correos?", dice que le preguntó. "Eso ahora no es lo importante", le respondió el fiscal general.
Ella ya sospechaba que la filtración procedía de la Fiscalía General, ha declarado Rodríguez y no ha negado Lastra.
Esta parte de la sesión ha servido también para que ambos equipos utilizaran el mismo balón -la lista de las 499 personas que según la defensa podría tener acceso a información sobre el presunto fraude de la pareja de Ayuso- para jugarlo de forma totalmente diferente.
Si para la defensa eso significaría que cualquiera podría haber filtrado esos datos, para las acusaciones en esa lista se esconden algunas trampas. Y es que, según han puesto de manifiesto, algunos de los nombres corresponden a personas ya fallecidas e, incluso, a funcionarios apartados de servicio.
Pocas anécdotas se ha producido en esta primera jornada, pero alguna ha dibujado algunas sonrisas, como cuando Lastra ha dicho que era fiscal y trabajaba solo por las mañanas. Ha sido felicitada por la defensa, sobre todo en un día como hoy de sesión interminable.
