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Presentación del libro en el ICA GIRONA, Momento en el que el magistrado Victor Correas se dirige a los asistentes desde la mesa presidencial. A su derecha el penalista Manel Mir i  Tomás   (Imagen ICA Girona)

  • La obra se presentó en el ICA de Girona el pasado mes de octubre con una notable afluencia de público  y en los próximos días se organizará un acto en el ICAB de Barcelona

En el año 2000, la Universidad de Girona, en el marco de la asignatura “Derecho penal en la práctica”, organizó una serie de sesiones con distintos profesionales para aproximar la realidad práctica del derecho penal a los alumnos del grado en Derecho.

Manel Mir i Tomás (abogado penalista) y Victor Correas (magistrado y ex abogado) recibieron  el encargo de preparar unas sesiones sobre abogacía penal.” Fruto de nuestras reuniones de preparación de la ponencia, nos dimos cuenta de que existían muchos aspectos relativos a la práctica penal que no habían sido objeto de estudio ni por parte de la dogmática penal ni por parte de la doctrina procesalista”, señala Correas, ahora magistrado de la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Girona.

“A diferencia de otros sistemas jurídicos (como el estadounidense o el británico), en el nuestro prácticamente no existen manuales o libros que traten sobre las habilidades prácticas que todo abogado necesita poseer para ejercer la abogacía penal”, comenta a este periodista.

Con la voluntad de contribuir a llenar ese vacío, nace este libro,  “Defender: El abogado penalista y su oficio” con la finalidad de ayudar a salvar la distancia que existe entre nuestras Facultades de Derecho y nuestros Juzgados y Tribunales. Por otro lado, el contenido del libro permite a los abogados expertos reflexionar sobre la abogacía penal y su forma de trabajar que ha sido prologado por otro abogado referente como es el caso de Cristóbal Martell”, indica este juez.

La obra se da a conocer cuando el Gobierno plantea una reforma de la Lecrim, una norma que data de 1882 y que ha abierto un debate entre los juristas. Para el magistrado Correas “Es una buena noticia que tengamos la posibilidad de tener una nueva norma procesal penal. No es de recibo seguir funcionando con una norma excesivamente parcheada y que ya ha ofrecido un gran servicio. Necesitamos procesos del siglo XXI y no del siglo XIX. Sobre el contenido del proyecto de LOeCrim poco puedo decir ya que no lo he leído.”

Por su parte, Manuel Mir i  Tomás, abogado penalista con una trayectoria demás de cincuenta años ejerciendo, colegiado en el ICA de Girona,  se expresa en los mismos términos de prudencia “ Sintiéndolo mucho no puedo darle mi opinión sobre la  reforma de la Lecrim. por no haber estado todavía definitivamente aprobada. Cuando se lleve a cabo la aprobación definitiva, si usted quiere, podremos hablar de ello”.

Sobre la obra, el magistrado de la Audiencia Provincial de Girona señala que “como en todas las profesiones el nivel de los penalistas es diverso. Sin embargo, en líneas generales, los penalistas, conscientes de la importancia de los intereses en juego, preparan los asuntos con esmero y profesionalidad. Cuestión distinta es la efectividad de las decisiones que toman cuando ejercen la abogacía penal, muchas veces vinculada a la experiencia litigante del abogado”.

A su juicio “cabe  recordar que la abogacía penal, como oficio que es, no solo requiere conocimiento (que proporcionan las Facultades de Derecho), sino también experiencia profesional y habilidades prácticas, que concurren de forma algo más irregular entre quienes ejercen la abogacía penal. La finalidad de este libro es precisamente ayudar a adquirir dichas habilidades.

En cuanto al contenido de esta obra, manual para lograr ejercer una defensa consistente, Corres subraya que “el libro no analiza cuestiones procesales, sino la actuación del abogado que ejerce la defensa penal en el proceso, siendo múltiples las cuestiones que se abordan sobre esta labor”

“ El eje sobre el que se construye toda defensa penal es la línea de defensa, siendo necesario saber cómo se determina, cómo se fija y cómo se ejecuta. La línea de defensa es una decisión primaria en toda defensa penal; todas las pequeñas decisiones que se tomen durante el procedimiento (decisiones secundarias) deben servir, siempre y en todo caso, a esa línea de defensa, que será la brújula que guiará los pasos del abogado penalista en el proceso penal.”, relata.

Para este jurista, la extensión de nuestro Derecho Penal que preocupa a muchos expertos es algo que no puede frenarse “es un fenómeno imparable que obliga a los penalistas a poseer profundos conocimientos de otras ramas del derecho, más allá del ámbito penal. Esta dinámica incrementa el grado de complejidad del procedimiento penal y fomenta la especialización de los abogados en determinados tipos de delitos”.

Más de 150 profesionales acudieron el pasado 2 de octubre al ICA de Girona a la presentación del libro de Correas y Mir i Tomás.  En unos días se hará la presentación en el ICAB de Barcelona     (IMAGEN ICA GIRONA)

Una experiencia enriquecedora

Por su parte el penalista Mir i Tomás comenta a este medio que  “haber escrito el libro junto a un magistrado penalista tan excepcional como es el caso del  señor Víctor Correas, para mí ha sido una magnífica experiencia, toda vez que en él concurren dos circunstancias muy enriquecedoras: haber ejercido antes como abogado defensor y tratarse de un magistrado muy garantista”.

Este jurista subraya que “la práctica penal es muy compleja. Requiere de un estudio constante, no solo de derecho propiamente, sino también de humanismo, ya que se debe conocer la gran complejidad de la naturaleza humana. En penal no se dan dos casos iguales y el abogado debe hacer como el sastre que sólo hace trajes a medida. Es decir, debe ser un artesano del Derecho”.

Sobre el nivel de los jueces de instrucción en nuestro país “no podemos generalizar, pero como en cualquier profesión u oficio, los hay buenos, regulares, menos buenos y menos regulares. La gran demora en la instrucción entiendo que básicamente se debe a la escasa ratio que se da entre el número de habitantes y el de jueces. Es evidente que un país como España necesita tener muchos más”.

Para este experto penalista es, en la actualidad, más complicado ejercer la defensa de un investigado que la acusación específica “efectivamente, así es, por varias razones. Le cito la más fundamental: el abogado defensor se halla absolutamente solo ante todos los poderes del Estado. Por su parte, el fiscal, dispone para su investigación e información de todas estas fuerzas”.

En su opinión, “el abogado se halla absolutamente solo y no tiene más que la fuerza de la palabra. Palabra fruto del estudio constante y, evidentemente, de la riqueza de su cultura.  De ahí que el abogado defensor puede tranquilizarse cuando se halla ante un juez o tribunal garantista, ya que éstos sólo estarán para que se aplique correctamente el derecho”.

Sobre el uso en exceso del Derecho penal, este letrado destaca que “la sociedad cada vez exige más la utilización del derecho penal para solventar muchos de los problemas que tiene. Este no es el camino a tomar, ya que representa una huida hacia el derecho penal como si éste pudiera solventarlo todo, creándose lo que viene en llamarse populismo punitivo, cuando en realidad, el Derecho penal ha sido creado para los casos más graves”,

Desde su punto de vista “con tal mentalidad inversora se vulneran, entre otros, el principio de subsidiaridad o lo que viene a conocerse como la ultima ratio, que rigen en el Derecho penal”.