JUC


María Alejandra Mancebo

Gerente de Control de Riesgos y Legitimación de Capitales.

 Escritora, Experta en Compliance

 

Introducción: El agotamiento del modelo policial

Durante años, hemos construido sistemas de Compliance diseñados bajo una arquitectura del miedo y la vigilancia. Como experta en gestión de riesgos y prevención de legitimación de capitales, he pasado gran parte de mi carrera diseñando matrices, controles y cortafuegos. Sin embargo, hay una pregunta que, tarde o temprano, todo Oficial de Cumplimiento se hace cuando el sistema falla a pesar de los controles: ¿Por qué, si teníamos todas las normas escritas, la ética se rompió?

La respuesta suele ser incómoda: porque nos hemos centrado en el cumplimiento normativo (la letra), pero hemos olvidado el cumplimiento humano (el alma).

Tradicionalmente, el Compliance opera bajo una lógica retributiva: alguien incumple una norma, se investiga, se encuentra al culpable y se le sanciona (generalmente con el despido). El problema se considera "resuelto" porque la "manzana podrida" ha sido eliminada. Pero, ¿realmente hemos solucionado el riesgo? ¿Hemos entendido por qué ocurrió? ¿Hemos reparado la confianza rota en el equipo?

Hoy quiero proponer un cambio de paradigma para Law & Trends: la integración de la Justicia Restaurativa en nuestros programas de cumplimiento. No como una forma de impunidad o debilidad, sino como la herramienta más potente para gestionar el riesgo conductual y construir una verdadera cultura de integridad sostenible.

El error de ignorar la herida corporativa

Cuando ocurre un ilícito dentro de una empresa —ya sea un fraude interno, un caso de acoso, o una falla en la debida diligencia— se produce un daño que va más allá de lo económico o legal. Se rompe el "contrato psicológico" de la organización.

Desde mi experiencia liderando departamentos de control, he visto cómo el enfoque puramente punitivo deja "cadáveres emocionales" en el camino. Cuando despedimos al infractor y cerramos el expediente, a menudo dejamos atrás a un equipo desmoralizado, a víctimas que no se sienten escuchadas y a una estructura que no ha aprendido nada del error. El miedo al castigo no crea ética; crea empleados más hábiles para esconder sus errores.

Aquí es donde entra la Justicia Restaurativa. A diferencia del sistema retributivo que pregunta ¿qué norma se violó y quién lo hizo?, el enfoque restaurativo pregunta: ¿quién ha sido dañado, cuáles son sus necesidades y quién tiene la responsabilidad de reparar ese daño?

¿Cómo se ve la Justicia Restaurativa en el Compliance?

Aplicar esto en el mundo corporativo no significa que abracemos el caos o que renunciemos a las sanciones cuando son necesarias (especialmente en delitos graves como la legitimación de capitales donde la ley es estricta). Significa ampliar el espectro de la respuesta.

Como autora de Liderazgo con Corazón y El Alma en el Compliance, propongo tres pilares para integrar esta visión:

1. Del interrogatorio al diálogo (Canales de denuncia 2.0)

Los canales de denuncia suelen ser vistos como buzones de delación. Un enfoque restaurativo transforma estos canales en espacios de escucha segura. Cuando recibimos una denuncia, el objetivo no debe ser solo "cazar" al infractor, sino entender el contexto sistémico que permitió la falta. La justicia restaurativa promueve, cuando es legal y prudente, espacios de mediación donde el ofensor debe enfrentar no solo a un comité de ética, sino el impacto humano de sus acciones. No hay mayor control de riesgos que la vergüenza constructiva y la asunción real de responsabilidad frente a los afectados.

2. La reparación como sanción

El despido es fácil. La reparación es difícil. En faltas que no constituyen delitos públicos graves, el Compliance Restaurativo busca que el infractor participe activamente en la solución. ¿Hubo un daño patrimonial? Que el plan de restitución sea parte de la sanción. ¿Hubo un daño reputacional o de clima laboral? Que el infractor lidere acciones para reconstruir la confianza. Esto cambia al empleado de un sujeto pasivo (que recibe un castigo) a uno activo (que debe esforzarse por corregir su error). Esto, paradójicamente, es mucho más exigente que simplemente firmar una carta de despido.

3. La reintegración y el aprendizaje de la víctima

A menudo, en las investigaciones internas, la víctima (o el denunciante) queda en el olvido una vez que aporta las pruebas. El enfoque restaurativo pone a la víctima en el centro: ¿Qué necesita para volver a sentirse segura en la empresa? ¿Cómo garantizamos que su carrera no se vea truncada por haber hablado? La restauración busca que la víctima salga empoderada del proceso, no revictimizada por la burocracia del procedimiento.

El Compliance Filosófico: Byung-Chul Han y la transparencia

Me gusta reflexionar sobre esto desde la óptica del filósofo Byung-Chul Han. Vivimos en la "sociedad de la transparencia", pero a menudo esa transparencia es superficial, es solo datos y vigilancia.

Un Compliance Restaurativo busca una transparencia profunda: la verdad. No la verdad procesal para ganar un juicio laboral, sino la verdad humana de por qué nuestras defensas fallaron. Al eliminar el terror al castigo inmediato y sustituirlo por la cultura de la responsabilidad, incentivamos que los errores se reporten antes de que se conviertan en delitos.

Si queremos prevenir la legitimación de capitales y los riesgos corporativos reales, necesitamos empleados que se sientan dueños de la ética de la empresa, no rehenes de ella.

Conclusión: Un liderazgo valiente para tiempos complejos

Implementar la Justicia Restaurativa en el Compliance requiere valentía. Es mucho más sencillo seguir el manual de sanciones preestablecido. Sin embargo, en un mundo donde los riesgos son cada vez más complejos y humanos, las herramientas viejas ya no nos sirven.

Como gerentes de riesgo, nuestro trabajo final no es solo proteger a la empresa de multas, sino proteger el alma de la organización. La justicia restaurativa nos ofrece un camino para que, ante la inevitable falibilidad humana, la respuesta de la empresa sea una que construya, eduque y fortalezca, en lugar de una que simplemente ampute.

El futuro del Compliance no está en más tecnología de vigilancia, sino en más humanidad en la gestión. Es hora de pasar de ser policías corporativos a ser arquitectos de culturas justas.