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Manuel Hernández 

Director y socio del Bufete Vilches Abogados

 

Recibir una demanda por impago no es nada agradable, de hecho, es una experiencia angustiosa, y a menudo no se sabe qué significa ni cómo actuar.

Lo habitual es sentir miedo, bloqueo o incluso pensar que ya no hay nada que hacer. Sin embargo, lo cierto es que, en la mayoría de los casos, existen opciones y alternativas, siempre que se actúe a tiempo.

Antes de nada y fundamental es tener claro qué es una demanda por impago y después qué conlleva recibir una.

¿Qué significa recibir una demanda por impago?

Una demanda por impago es una reclamación que una persona o una empresa presenta ante un juzgado para exigir el pago de una deuda que considera pendiente. 

Esa deuda puede tener su origen en situaciones cotidianas, como un alquiler sin abonar, facturas impagadas, un préstamo personal, gastos de comunidad o servicios profesionales que, según quien reclama, no han sido pagados.

Cuando el asunto llega a los tribunales, ya son palabras mayores y el juzgado te lo comunica mediante una notificación oficial, un documento con especial importancia porque marca el inicio del procedimiento judicial. 

Esta notificación es además donde expone toda la información clave sobre qué se reclama y los plazos para responder. Es tan importante que ignorarla nunca es una buena opción.

La importancia de no ignorar la notificación judicial

Uno de los errores más frecuentes es no hacer nada. 

Muchas personas piensan que, si no contestan, el problema se quedará ahí o se resolverá solo, y eso te podemos confirmar que nunca pasa. En realidad ocurre justo lo contrario. Si no respondes dentro del plazo indicado, el procedimiento seguirá adelante sin que puedas defenderte.

Esto da lugar a resoluciones judiciales en tu contra y, en una fase posterior, a embargos de cuentas bancarias, nóminas o bienes. Por eso, nuestra recomendación es que el primer paso sea leerla con calma, comprobar qué juzgado la envía, qué cantidad se reclama y cuánto tiempo tienes para actuar.

Con eso, cuando te pongas en manos de un abogado, ya hay mucho con lo que trabajar.

Procedimientos judiciales habituales por impago

No todas las demandas por impago se tramitan de la misma manera. 

En nuestro país existen distintos procedimientos, y no está de más tener claro cuál es el tuyo para entender qué puede suceder y las opciones con las que cuentas.

Procedimiento monitorio

El más común, cuando se reclaman deudas de dinero que están claramente determinadas, vencidas y que pueden acreditarse con documentos. Es muy habitual en casos de facturas, deudas entre empresas, gastos de comunidad o alquileres. 

En este procedimiento, el juzgado normalmente concede un plazo de veinte días hábiles para pagar la deuda, para oponerte y explicar por qué no estás de acuerdo o, si no haces nada, para permitir que el acreedor solicite directamente el embargo.

Juicio verbal

Suele utilizarse cuando la cantidad reclamada no supera los 6.000 € o cuando la ley lo establece por el tipo de asunto. En estos casos existe una demanda más desarrollada y, en muchas ocasiones, una vista ante el juez en la que ambas partes tienen la oportunidad de explicar su postura.

Cuando la cuantía es superior a 6.000 € o el asunto es más complejo, se tramita un juicio ordinario, un procedimiento más largo y con más fases, pero que también permite una defensa más detallada.

¿Qué plazos tengo ante una demanda por impago?

En los procedimientos judiciales, los plazos son especialmente importantes, no cumplirlos te deja sin margen de acción.

En un procedimiento monitorio, por ejemplo, el plazo habitual para oponerse es de veinte días hábiles desde la notificación. En otros procedimientos existen plazos distintos, pero igualmente estrictos.

Por eso es fundamental actuar desde el primer momento y no dejar pasar el tiempo pensando que aún queda margen.

Cómo actuar ante una demanda por impago

La mejor opción va a depender de tu situación personal y económica, además, claro, de si estás o no de acuerdo con la deuda que se reclama.

Reconocer la deuda

Si reconoces la deuda y tienes posibilidad de pagarla, hacerlo dentro del plazo evita que el procedimiento continúe y que se generen más gastos (por intereses o recargos). En muchos casos, el pago pone fin al proceso judicial.

Intentar llegar a un acuerdo

Otra posibilidad, aunque la demanda ya esté presentada, es intentar llegar a un acuerdo con el reclamante porque a menudo se puede negociar un fraccionamiento del pago o una solución pactada que resulte asumible para ambas partes. Este tipo de acuerdos suele ahorrar tiempo, costes y dolores de cabeza, así que en cualquier caso es importante valorarla.

Oponerte a la demanda

Si consideras que la deuda no existe, ya está pagada, la cantidad es incorrecta o ha pasado demasiado tiempo desde que se originó, puedes negarte.

La oposición debes presentarla por escrito y dentro del plazo legal, explicando los motivos y aportando la documentación que respalde tus argumentos. Esto es un paso fundamental para que el juzgado tenga en cuenta tu versión de los hechos.

Muy importante, insistimos: no responder a una demanda es siempre la peor opción, ya que pierdes la oportunidad de defenderte.

¿Necesito un abogado?

Depende del tipo de procedimiento y de la cantidad reclamada. 

En determinados procedimientos monitorios, es posible responder sin uno. Sin embargo, en juicios ordinarios y en muchos juicios verbales sí es obligatorio. De todas maneras, aunque la ley no siempre lo exija, contar con asesoramiento legal desde el inicio evita errores que pueden tener consecuencias importantes más adelante. 

Un profesional te aconseja y ayuda a valorar si conviene pagar, negociar u oponerte y, según lo que decidas, a presentar correctamente los escritos.

¿Qué ocurre si no puedo pagar la deuda?

No poder hacer frente al pago no significa que no existan soluciones. 

Cada situación debe analizarse de forma individual, y en esto también es esencial contar con un abogado. En algunos casos es posible negociar con el acreedor condiciones más realistas y hasta evitar embargos innecesarios. En otros, conviene revisar si la deuda está correctamente reclamada o si se puede alegar algún motivo de oposición.

Cuando la situación económica es especialmente complicada y existen varias deudas, otra recomendación es valorar mecanismos legales de protección, como la Ley de la Segunda Oportunidad, que permite reorganizar o incluso cancelar deudas.

Embargos: cuándo pueden producirse

Un embargo no se produce de forma automática en el mismo momento de recibir una demanda por impago. Para que ocurra, es necesario que el procedimiento avance y que haya una resolución judicial que lo autorice. 

Solo entonces el acreedor puede solicitar el embargo de cuentas bancarias, parte de la nómina o determinados bienes. Luego, además, la ley establece límites y protege ciertos ingresos y bienes considerados inembargables, por lo que no todo puede ser objeto de embargo.

Como puedes ver, recibir una demanda por impago es una situación seria, pero no significa que todo esté perdido. Informarse, entender el procedimiento y actuar dentro de plazo es clave para proteger tus derechos y evitar consecuencias más graves.