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La noticia llegó a los medios el 27 de marzo a primera hora: cuatro alumnos del Instituto de Enseñanza Secundaria (IES) Leonardo Torres Quevedo, en Santander, están siendo investigados por las supuestas agresiones a un menor con parálisis cerebral. Las imágenes de esos hechos han comenzado a viralizarse.

Carmen la madre del menor agredido  ha apuntado que el pasado jueves se reunió con la directora del centro escolar: "Ella me dijo que al haber hecho público esto que le hacen a mi hijo he provocado que se ataque a los acosadores en redes sociales. Salí de allí llorando y ya no por mi hijo, sino por los otros niños. Yo no controlo las redes sociales, pero mis dos hijas y los primos de Antonio están intentando poner calma en este asunto y están pidiendo que no se ataque a estos chicos... Eso no es lo que buscamos".

Estos son algunos extractos de las noticias que se han venido sucediendo a raíz del acoso escolar que varios chicos han realizado contra su compañero con parálisis cerebral. La primera reflexión sería ¿qué estamos haciendo mal para que esto suceda? No es el primer caso ni desgraciadamente será el último y lo peor es que en muchas ocasiones este acoso lleva al menor acosado al suicidio.

PROTOCOLOS ANTI ACOSO

Se supone que todos los centros educativos tienen protocolos antibullying para luchar y erradicar este tipo de violencia. Sin embargo, la triste realidad es que  cuando un asunto como este ve la luz pública, las medidas tomadas por los diferentes centros son escasas y del todo insuficientes para reparar el daño y evitar que se repita. Como vemos en este caso, se expulsó a los agresores varios días pero actualmente están en la misma clase que el agredido, es más,  incluso se convierte en víctimas a los agresores pues el clamor por este caso está generando violencia en las redes contra ellos. En otras ocasiones la medida estrella es separar a la víctima de sus compañeros y enviarlo a otro centro o a otra clase. Siempre parece que el niño acosado acaba sufriendo doblemente por ser víctima de acoso y por ser víctima de un sistema que no le protege y no sabe o no quiere buscar fórmulas para abordar la violencia que ha sufrido.

Si el acoso es grave debe intervenir la Fiscalía de menores como en la noticia con la que he comenzado,  sin embargo, más allá de la via penal cuando los daños son delitos, el centro escolar debería generar medidas para ayudar a la víctima a sentirse reparada, y para que las personas agresoras entiendan el daño y no lo repitan.

 Pero además se hace imprescindible buscar otras intervenciones que fortalezcan los lazos de la comunidad escolar de una manera sana y empática, no puede ser que la comunidad escolar se una para exigir expulsión definitiva, y que las redes estén convirtiendo a los agresores en víctimas.

Porque la violencia solo genera más violencia, y sin embargo, parece que lo único que se nos ocurre es frente a los daños: odiar. ¿Este es el mensaje que queremos transmitir a los niños y niñas?

Sin duda, habría que revisar estos protocolos y buscar por qué cuesta tanto a los encargados de los centros escolares ponerlos en marcha y por qué solo suponen medidas coercitivas . Resulta curioso que los colegios tienen un plan de convivencia escolar, una persona encargada de darles vida  y sin embargo, no parece que puedan detectar estos casos, generalmente lo hacen cuando los progenitores del agredido lo denuncian. También es interesante cómo todos los centros educativos están formados en prácticas restaurativas, muestran las bondades de lo que hacen en los diferentes centros pero no parece que sepan que hacer cuando la violencia ya se ha generado. Estamos poniendo mucho énfasis en la formación y poca en los verdaderos programas que puedan luchar contra la violencia y si está se produce pues buscar fórmulas que puedan reparar, responsabilizar y  aspirar a futuros diferentes tanto para los agresores como la víctima y el resto de la comunidad escolar. Y este no es un caso aislado, hace unos días una madre en Burgos agredió a una profesora, esto me lleva a pensar qué formación están dando en prácticas restaurativas ¿solo a los profesores? ¿sólo a los niños? y ¿el resto de la comunidad escolar? Los niños y niñas son esponjas y aprenden lo que los adultos les enseñan, si no concienciamos también a los progenitores de esta convivencia pacifica y de los valores de la justicia restaurativa nunca va a poder funcionar la prevención y la reparación.  Además también hubo una manifestación de repulsa como en el caso del chico agredido, sin embargo, más allá de esto, no veo medidas no penales para reparar a la profesora y responsabilizar a la madre. Como vengo reiterando nos hace falta implementar programas de justicia restaurativa que colaboren en la búsqueda de la convivencia.

JUSTICIA RESTAURATIVA PARA CASOS DE BULLYING

Hablo de justicia restaurativa aunque para algunas personas serían prácticas restaurativas no justicia, sin embargo,  creo que el elemento justicia no debe perderse en nuestras relaciones. Aunque muchas personas piensen que justicia solo es la que se obtiene cuando acudimos a los tribunales, existe un ideal de justicia, todos queremos comportamos de acuerdo con lo que es correcto. Tenemos que educar y fomentar  valores como la empatía, diálogo, responsabilidad y respeto.

Por supuesto, que además no hablo de mediación, sé que se forma a alumnos para ser mediadores entre pares, para gestionar la convivencia, hay planes para fomentar la cultura de la no violencia …y esto está bien, además igual que ocurre en el ámbito penal la mediación aplicaría a conflictos co construidos.

Cuando hay un daño que genera desequilibrio como en el caso del menor agredido podría aplicarse la justicia restaurativa, todo esto sin perjuicio de que la Fiscalía de menores continue su investigación.

 La justicia restaurativa actuaría para complementar la via penal y sobre todo para fortalecer y reparar a la víctima y a la comunidad escolar y sobre todo evitar una escalada de la violencia, esta vez contra los agresores.

Lo ideal sería empezar a pensar en más programas restaurativos que puedan actuar cuando la violencia se ha cometido porque la formación está muy bien, pero no podemos obviar que casos como estos van a suceder y deberían tener un plan que se encuadre dentro de esta convivencia.

Y desde luego no estoy hablando de una reunión agresores y agredidos porque seguro que muchas personas pensaran que estoy fomentando esto. Podría darse las condiciones adecuadas para que se pudiera intentar, (con la debida preparación de todas las personas implicadas igual que se hace en el ámbito penal) pero no siempre será conveniente ni  lo más restaurativo este encuentro conjunto. Sin embargo, igual que hacemos en el ámbito penal podemos implementar programas individuales (esto no son entrevistas, no es coaching, no es terapia…) que trabajen con los agresores con el objetivo de conseguir su responsabilización, y su voluntad de querer reparar el daño a la víctima. Respecto de la reparación, la pregunta sería como se consigue de una manera restaurativa, pues a priori es más sencillo de lo que parece si sabemos que la justicia restaurativa no decide por las víctimas sino que las pregunta. Además la reparación en justicia restaurativa tiene que ver con formas en las que la persona agresora devuelva algo bueno a la comunidad por lo malo que hizo y sobre todo puedan reflexionar sobre el daño causado.

Y esto es lo relevante de la justicia restaurativa que a través del proceso de reflexión sobre lo realizado puede prevenir la reiteración de las conductas violentas, solo castigando con expulsión, no vamos a estar seguros de que estos chicos vuelvan a acosar a otra persona. Necesitamos este plus de responsabilización porque igual que ocurre en la justicia penal, el miedo al castigo no disuade de cometer delitos. Son las relaciones fuertes las que disuaden de realizar actos violentos. Y con esto me estoy refiriendo a fórmulas para que siendo duros con el daño que han causado ( y dejando que el sistema penal siga en marcha) como comunidad escolar se les ofrezca la oportunidad de reflexionar y hacer lo correcto.

Y esto no es utopia sino sentido común, en una entrevista escuché a la madre del chico agredido dar la respuesta a las necesidades de ella como víctima indirecta y de su hijo, ella misma expresó como sería su reparación, que estos chicos bajo supervisión vayan a trabajar con personas como su hijo,  con parálisis cerebral para que puedan entender las dificultades que abordan en su día a día y quizá puedan empatizar con el chico agredido y comprender el daño real y su alcance.

Y efectivamente esto es justicia restaurativa, que las personas agresoras puedan reflexionar sobre el daño para darles la oportunidad de entenderlo, y querer no volver a hacerlo. Esto sería una reparación en justicia restaurativa.

Si se propusiera que los agresores se queden a realizar tareas extraescolares, en cambio,  sería solo un castigo pero cuando la reparación tiene que ver con actos que les permitan reflexionar sobre el daño causado esto es restaurativo y puede marcar la diferencia. No es la panacea, probablemente no, pero solo con el castigo no podemos estar seguros de que en otro lugar otro chico puede llegar a sufrir lo mismo.

Esta sería la primera opción restaurativa pero en una comunidad (y la escolar lo es) se deberían generar espacios restaurativos para dar voz a los afectados : la víctima, la familia etc.

Esto implica buscar también escuchar la voz de los demás compañeros, tanto como víctimas indirectas pero también como agentes activos, qué pueden hacer si conocen que algo así está sucediendo, como se han sentido, qué pueden aportar para que en el futuro estos casos no se repitan…Estoy hablando de espacios restaurativos en la comunidad, en este caso escolar pero que sería extrapolable a cualquier otro ámbito.

CONCLUSIONES

La formación en justicia restaurativa es esencial pero es igual de importante buscar estrategias, programas y espacios restaurativos que ayuden en la práctica. La teoría es importante pero necesitamos programas para trabajar cuando la violencia se ha dado, y saber discernir qué se puede y no se puede hacer (insisto con independencia de que el proceso penal pueda y deba actuar ) Es bonito buscar acciones que demuestren que los niños y niñas están concienciados con la no violencia, crear mediadores entre pares, decir que en el centro educativo son restaurativos pero la realidad es que la violencia se da y se debe abordar de una manera más sanadora que no solo repare el daño sino que fortalezca a la comunidad escolar. Sin embargo, para ello es importante personas verdaderamente conocedoras de cómo diseñar programas y espacios restaurativos y cómo facilitarlos. Cuando la violencia produce daños, el trauma está presente  y si no sabemos abordarlo de manera restaurativa corremos el riesgo de revictimizar por eso es imprescindible formación adecuada en justicia restaurativa (y no, la mediación no aplica en acoso escolar igual que no aplica cuando se produce un daño en el ámbito penal)