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Javier Lara, exdecano del ICA Málaga ha recibido hoy la buena noticia que el Supremo le ha absuelto , al concluir que su actuación durante la pandemia de la COVID-19 respondió a una discrepancia de buena fe sobre la prestación del servicio de asistencia letrada, y no a un delito de desobediencia grave (ICA Málaga)

  • Seis años después de ser condenado por un delito de desobediencia grave, la Sala Segunda del Supremo anula la condena y le absuelve de todos los cargos

La noticia nos la adelantaba esta mañana José Javier Polo, su abogado, fiscal en excedencia, del despacho del despacho Montero-Aramburu Gómez Villares Atencia con el envio de la sentencia 489/2026 de la que fue ponente el magistrado Juan Ramón Berdugo de la Sala Segunda del Supremo. 35 páginas que culminan en la absolución al propio Javier Lara del delito de desobediencia grave. Un asunto que no debió judicializarse y que en la propia sentencia se deja claro que por parte del afectado no se aprecio dolo en su comportamiento.

Después de un WhatsApp nos emplazamos para primera hora de esta tarde para hablar de este fallo judicial y de la situación Turno de Oficio “fui presidente de la Comisión de Justicia Gratuita del CGAE, a la vez que era decano de Málaga. En estos años he seguido trabajando y asistiendo a mis guardias como un abogado más. Siempre tuve la conciencia tranquila de que hice lo correcto en aquel entonces”, apunta

En esta conversación se le nota relajado, como si se hubiera quitado un peso de encima. Mirando la vista atrás recuerda con cierta amargura aquellos dos momentos que vivió fruto de su decisión de no mandar a ningún abogado malagueño a cubrir el Turno de Oficio. “ Acudir al juzgado de instrucción a que te lean tus derechos no es agradable. Tampoco lo pasé bien en el juicio en el que no entendí la actitud del fiscal hacia mí”.

Hay que recordar que el antiguo Decano del Colegio Abogados, de Málaga, Javier Lara, había sido condenado por el juzgado de lo Penal de Málaga por un delito de desobediencia a la Juez de instrucción que estaba de guardia en el confinamiento de la pandemia. Esta condena había sido ratificada por la propia Audiencia Provincial de Málaga.

Sin embargo, el Tribunal Supremo entiende que no se dan los requisitos propios para tipificar la conducta como una voluntad dolosa y rebelde, dirigida a menoscabar la autoridad judicial. Considera, además, que hay que valorar la proporcionalidad y la necesidad, para poder excluir la responsabilidad penal

Los psicólogos forenses hablan de tres tipos de comportamientos ante una situación crítica. La primera es la de bloquearte o no hacer nada, la segunda prefieres que decidan otros por ti. La minoritaria es tomar una decisión y asumirla con todas sus consecuencias. “Cien veces que sucediera esa situación, otras cien veces haría lo mismo. Tenia el respaldo de mi Junta de Gobierno y evité que cualquier de mis abogados se contagiase”.

Actuó dentro de la legalidad

En ese análisis fugaz del pasado, Lara sigue convencido de que aquella Junta de Gobierno adoptó el acuerdo correcto. “Estaba basado en proteger la salud y la vid de los compañeros. Eso fue lo más importante. He tenido que pagar ese peaje pero no me ha importado, así lo dije cuando me tomaron declaración. Mis 15 compañeros de junta por unanimidad votaron lo mismo”.

En estos seis años su actividad como profesional no ha cesado, quizás reconoce haber estado en un segundo plano aunque en las últimas Jornadas de Justicia Gratuita que se celebraron en Salamanca, estuvo en una mesa redonda para abordar la problemática del Turno de Oficio. Como uno de los muchos gestos de reconocimiento que ha tenido de la Abogacia hay que mencionar el premio que ALTODO le otorgo en diciembre del 2020 por su acción como decano, interpretada con razón por el jurado como una forma de proteger al Turno de Oficio

En esa sentencia que acabamos de conocer el Supremo , como invocaba la defensa en el recurso, aplica el principio de “intervención mínima del Derecho Penal”, que lleva a un entendimiento restrictivo de los tipos penales.

Entiende el Tribunal Supremo que no ha habido una oposición firme, pertinaz, decidida y sin paliativos, obstinada o inmotivada, por parte del decano, lo que lleva a la conclusión de que no se alcanzan las cotas de gravedad que discriminan el ilícito penal de otros ámbitos sancionadores .

Por último, la Sala Segunda rechaza la utilización, tanto por parte del fiscal, como por parte de la juez de lo penal, de supuestas circunstancias derivadas de rencillas de naturaleza personal.

Sobre los seis años que ha estado abierto este asunto que le apuntaba como culpable de un delito de desobediencia grave, ahora absuelto por el Supremo cree que es consecuencia de los problemas que arrastra nuestra justicia. “hay otros asuntos que hasta que se resuelven llegan a los doce años, pero este caso no tenia mucha complejidad, citar diez testigos y la prueba documental. Lo que no tiene sentido y la sentencia lo aclara es que la actitud que tome como decano de ICA Málaga, apoyada por mi Junta de Gobierno carecía de dolo. En ese aspecto el Supremo lo ha dejado claro”.

Lo que más le llama la atención a Javier Lara es porqué se judicializó el tema y se sacó de contexto. “En aquellos días tan duros morían mil personas diarias por COVID. Afortunadamente evitamos una masacre. Lo dije en el discurso de despedida como decano, con muchos jueces delante, que si se volviera a presentar la situación haría lo mismo. Creo que actué dentro de la legalidad en una situación excepcional apoyado por mi Junta de Gobierno. Los Colegios de abogados que tenemos la potestad para organizar el Turno de Oficio, en ese momento decidimos en Málaga hacerlo telemáticamente.

Lara recibe de Juan Manuel Mayllo, en aquel momento presidente de ALTODO, el premio de la asociación al reconocimiento a su actitud de proteger a los abogados malagueños del Covid  (Foto ICAM)

Una situación insostenible la del Turno de Oficio

Aprovechamos la ocasión para pedirle su opinión sobre la situación del turno de Oficio en nuestro país se han planteado distintas reivindicaciones pero de momento no se ha conseguido nada. Pese a las promesas del Ministerio de Justicia no se ha avanzado nada en estos años “No es de extrañar que los compañeros se estén dando de baja de manera progresiva. En estos momentos la administración sigue abusando, de la responsabilidad de la abogacía, de que nosotros seguimos prestando el servicio a pesar de las condiciones lamentables en las trabajamos”.

Desde su punto de vista, hay que cambiar esta tendencia porque el abogado del turno también necesita cobrar. Este es un trabajo vocacional pero también se necesitan esos ingresos para llegar a fin de mes que deberían mejorarse. Hay que mejorar las retribuciones de las guardias y que se paguen sin demora, como deben pagarse otras actuaciones que no se cobran. Es el momento del cambio de sistema a otro más viable que haga posible el trabajo y mejores retribuciones de los abogados del Turno de Oficio y la propia Justicia Gratuita”.

De las enseñanzas que extrae de este proceso judicial que nunca debió abrirse se queda Javier Lara con dos cuestiones claras. “La primera, que este tipo de asuntos no deben nunca judicializarse, porque es absurdo cuando uno hace su trabajo, dentro de la legalidad y pensando en proteger la salud de los compañeros. Y al mismo tiempo creo que hemos creado un precedente, para otras situaciones similares que puedan surgir para saber lo que se debe y no se debe hacer. “En aquel momento era decano del Colegio de Abogados de Málaga y tuve que tomar esa decisión que no todo el mundo entendió”.