JUC


La falta de diligencia del Estado en el cumplimiento de sus propias resoluciones es tan enorme y descarada que el mero contenido de este artículo puede parecerles disruptor. Pero lo cierto es que la esencia misma del Estado de Derecho reside en un contrato social fundacional, por el cual los individuos renuncian al uso privado de la fuerza y delegan en una ficción jurídica —el Estado— la potestad exclusiva del uso de la coerción, la sanción, la privación de libertad y, en último término, la violencia legítima.

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