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Hace unos días asistimos de nuevo a un terrible espectáculo de dos personas que están luchando por la custodia de su hijo pequeño y como siempre el que más pierde es este niño. Estoy hablando del caso de Juana Rivas y  Francesco Arcuri.

Finalmente el niño ha vuelto con su padre pero la  Audiencia provincial  ordena investigar a Juana Rivas por sustracción de su hijo menor tras el receso navideño

Cuando un matrimonio se rompe debería primar el interés del menor sin embargo, rara vez vemos que esto se cumpla y lo que suele pasar es que son utilizados como arma arrojadiza contra su expareja.

DIVORCIOS CONTENCIOSOS  Y JUSTICIA TRADICIONAL

Lo primero que habría que esperar es a ver qué pasa con el juicio por violencia contra sus hijos que este señor tiene pendiente, mientras tanto no podemos hablar del maltrato del padre hacia los hijos. Este caso se ha convertido en una cuestión de género, con personas a favor de la madre y otras del padre, sin embargo el hecho cierto es que tiene la custodia de su hijo pequeño. Es verdad que  es condenado por el Juzgado de lo Penal nº 2 de Granada a tres meses de prisión por "lesiones en el ámbito familiar", una pena que él había aceptado de conformidad. Tras muchas batallas y una condena a Juana Rivas por sustracción de menores y un indulto en 2022, la Audiencia Provincial de Granada acordó suspender la pena de prisión impuesta a Rivas con la condición de que participara en programas de parentalidad positiva y de no delinquir en tres años.

En estos años, el niño ha dado versiones contradictorias sobre su deseo de estar con su padre o su madre. Es complicado que el niño pueda dar su opinión de forma segura y sin presiones, primero porque tiene que elegir entre su padre o madre, y puede incluso sentir que está fallando a uno de los dos. De hecho en Italia afirmó que quería estar con su padre y ahora dice todo lo contrario. A pesar de la profesionalidad de las personas que escuchan a este niño es difícil que su opinión no esté influenciada o que incluso tenga miedo a expresarse. En primer lugar se hace en medio de un conflicto escalado donde la tensión es grande y en segundo lugar la justicia tradicional no ofrece realmente espacios seguros y adecuados para escuchar las historias de las personas que sufren. Insisto hay presión en el tiempo, hay presión por parte de los abogados de parte y aunque las personas que están con los niños sean los mejores profesionales las circunstancias no acompañan.  Aunque luego hablaré de los programas de justicia restaurativa, también se puede trabajar con enfoque restaurativo. Si tuviéramos la mente abierta y no pensáramos que solo los psicólogos pueden trabajar con víctimas o personas dañadas podríamos pensar en otras intervenciones restaurativas. Los facilitadores pueden generar espacios restaurativos seguros y de confianza donde los menores de edad y otras personas puedan contar su historia y necesidades en un entorno diferente

 Una vez generado estos espacios, los psicólogos y los profesionales que deben escuchar al menor de edad pueden hacer su trabajo incluso de una manera más satisfactoria. Estaríamos en este caso combinando una práctica restaurativa con el trabajo no restaurativo de psicólogos y otros profesionales. Y es que determinadas metodologías restaurativas por sus características y estructura son especialmente idóneas para generar estos espacios de seguridad.  Por eso los facilitadores de justicia restaurativa no estamos  para llegar a acuerdos económicos, nuestra función va mucho más allá porque somos los guardianes de las historias de las personas y ofrecemos espacios para que puedan sanar y sentir que son escuchados sin ser juzgados. En este sentido, los facilitadores deberíamos estar incluidos en los servicios de atención a las víctimas, no se hace terapia pero nuestra función es terapéutica y puede ayudar de diferentes formas con programas, metodologías concretas u otras intervenciones combinadas con otros profesionales.

En todo caso, este supuesto es   muy complicado por cuanto el hijo mayor acusa al padre de maltrato y ahora el hijo pequeño también, sin embargo sus versiones cuando han sido escuchado como he dicho son contradictorias. ¿Se equivocan todos los juzgados que han conocido de alguna manera el caso?

Más allá de toda la pelea de los padres lo que tengo claro es que nadie se preocupa por estos chicos y solo hay que ver el espectáculo del otro día delante de la prensa y una persona diciendo al niño grita que no quieres ir con tu padre. No sé si el padre ha sido violento con sus hijos,  habrá que esperar al juicio en Italia pero desde luego este momento grabado por todos los medios también es un acto claro de violencia contra un menor. La pregunta sería qué hacer, desde luego sería urgente y necesario ya que las diferentes resoluciones judiciales no han surtido el efecto deseado de pacificar la relación de los progenitores por el bien de sus hijos, que estos participaran en un proceso de justicia restaurativa familiar. Ya la sentencia de la Audiencia advirtió que era necesario un cambio de comportamiento en los progenitores y a la madre se la obligó a participar en programas de parentalidad positiva (se supone que para que entienda el daño que causa incluso sin querer a sus hijos, que estoy segura no lo ve )

Y es que la justicia tradicional da la razón a una persona y se la quita a la otra pero no produce un cambio en la mentalidad y de sentimientos en las personas,  algo necesario si hablamos del ámbito familiar. Se han limitado a seguir denunciándose y han elevado el conflicto al ámbito penal. Y es que el problema de la justicia tradicional es que no escucha las verdaderas necesidades de las personas y sobre todo no da la oportunidad (porque no es su función) para la escucha activa, empatía y entendimiento de cómo se siente cada miembro de la familia . De esta manera el conflicto y los daños se están multiplicando, siendo muy difícil que un juicio pueda poner fin a esta guerra. No hablo de mediación familiar porque no estamos tratando con dos personas que tienen un conflicto y hay co responsabilidad, estamos hablando de daños evidentes y graves entre los progenitores y hacia los hijos, la mediación solo aplica a conflictos co construidos y en este caso es necesario que las personas afectadas asuman su parte de responsabilidad y su voluntad de reparar el daño. Esto sería urgente y debería haberse hecho mucho antes porque ahora los daños son más evidentes y es más difícil que se pueda aminorar el dolor que se ha causado. Sin embargo, si todavía no se sabe bien qué es la justicia restaurativa en el ámbito penal y como aplicarla resulta dificil que las personas entiendan la importancia de la justicia restaurativa familiar para ayudar a los miembros de la familia a sanar. No se trata de que se reconcilien y se hagan amigos, sino que entiendan las conexiones que los unen y miren por estas relaciones.

JUSTICIA RESTAURATIVA Y JUSTICIA RESTAURATIVA FAMILIAR

Para entender qué es la justicia restaurativa familiar habría que tener en cuenta qué es la justicia restaurativa en general. Y es que es común pensar en justicia restaurativa como reparación económica y como mucho un perdón. Hace unos días se vio en prensa a propósito de abuso sexual en la iglesia como hablaban de procesos restaurativos y  que la Iglesia había cuantificado el dolor causado en dinero y le habían enviado una carta a la víctima además pidiendo perdón. Esto refleja que no se sabe realmente el alcance de esta justicia y que poco o nada tiene que ver con la reparación económica. Cuando el daño es grave las personas tienen una serie de necesidades que principalmente tienen que ver con una reparación moral o simbólica, y por supuesto, se puede pedir perdón como una consecuencia beneficiosa del proceso pero no es un objetivo. Además pedir perdón es fácil, se puede hacer sin sentir el daño y sin asumir la responsabilidad. Así que vamos a ser serios y vamos a distinguir la reparación económica que todo delito o daño, debe llevar aparejado y que incluso la justicia tradicional la tiene en cuenta,  de un proceso restaurativo en el que se trata de escuchar la historia de daños y ofrecer una respuesta adecuada a las necesidades que repare no solo materialmente sino también moralmente. 

Y esto tiene mucho que ver con la justicia restaurativa familiar, porque muchas personas pensaran cómo se repara.  La justicia restaurativa  trata de reparar o fortalecer  los “lazos quebrados” entre las personas. No implica que en el ámbito familiar tengan que olvidar y volver a convivir, se trata de que entiendan las relaciones que los unen y aprendan a gestionar los conflictos que puedan surgir asumiendo responsabilidades y siendo respetuosos y responsables con estas relaciones.  En este sentido, la Justicia Restaurativa juega un papel importante transformando la forma de relacionarnos los unos con los otros. De ahí, que la reparación tenga una visión más trascendental.

Los procesos restaurativos familiares tratan de gestionar los daños que se producen en el seno de las familias, para ello escucha las historias de cada miembro de la familia incluidos los niños y niñas y ofrece espacios restaurativos de sanación y responsabilización. Estos  procesos ayudan a sanar las heridas pero también a prevenirlas en el futuro.

Los programas de justicia restaurativa familiar deben ir encaminados a gestionar los daños visibles o invisibles que se han producido o están produciéndose, ayudan a los miembros de la familia a asumir responsabilidades y escucharse mutuamente sus historias para entender el contexto y valorar como mejorar las cosas en el futuro. La reparación en justicia restaurativa familiar tiene que ver con asumir la parte de responsabilidad que se tiene, escuchar cuáles son las necesidades de cada miembro de la familia afectada y buscar como aminorar el daño que se ha causado.

Por supuesto estos procesos pueden darse si hay daños que no son delitos sería justicia restaurativa familiar en sentido estricto o si hay daños que son delitos y sería justicia restaurativa familiar y penal. Si atendemos los daños que se producen en el contexto familiar vamos a poder prevenir la reiteración de conductas violentas cuando los niños afectados sean adultos. Y es que desgraciadamente todo trauma que no se cura se transfiere, por eso es esencial un compromiso de los miembros de la familia para responsabilizarse, evitar nuevos daños y adoptar planes de futuro libres de daños y violencia para que así los afectados puedan sanar. 

CONCLUSIONES

Aunque la justicia restaurativa surgió en el ámbito penal para superar el olvido de las víctimas en el proceso, su conceptualización ha ido evolucionando. Y es que desde que nacemos nos relacionamos con otras personas: familia, amigos, lugar de trabajo, escuela…y en estos contextos podemos dañar o nos pueden dañar, en estos casos aplicaría la justicia restaurativa para reparar , construir o fortalecer estas relaciones.

Existen países donde esto está reconocida y ya está contemplada en las leyes la justicia restaurativa familiar,  sin embargo en España nos queda camino por recorrer. Y esto es así porque aun hoy se asocia justicia restaurativa a mediación penal y para agilizar los juzgados, se relaciona con  delitos leves, o incluso se equipara a reparación económica. Debemos entender la justicia restaurativa por su potencial de crear espacios seguros de sanación, responsabilización y construcción de relaciones sanas y saludables.  Y estos espacios restaurativos pueden ser diversos, la justicia restaurativa es flexible aunque es cierto que hay tres metodologías más conocidas. Pensar de forma rígida no genera estos espacios restaurativos, de hecho en muchas ocasiones lo único que se hace son talleres o cursos no verdaderas intervenciones restaurativas que conlleven estos espacios de sanación o responsabilización.