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Escribo este artículo con la esperanza de llegar a tiempo a tus preparativos navideños.

Este es un foro profesional y hablamos de organizaciones y sistemas, pero la familia también lo es y, a lo mejor, parte de lo que exponga puedes aplicarlo a tus ámbitos más íntimos.

Te propongo que hagas tres listas:

1. Lista de las actividades que organizas, u organizan, en tu empresa con ocasión de la Navidad. Si participas, escribe que tareas llevas a cabo, si no, escribe que extra supone para ti, por ejemplo, traje, vestido, peluquería...; gestionar el transporte de ida y de vuelta; ¿tienes hijos y están en casa? ¿qué haces con ellos?;…

Incluye, también, las tareas extraordinarias que puedas tener cara a clientes o proveedores: regalos, pensarlos, comprarlos, entregarlos; tarjetas de felicitación, elección, redacción, envío; asistencia a eventos, organización y gestión del tiempo, transporte, atuendo… 

2. Lista de las actividades familiares y sociales con ocasión de la Navidad. Por ejemplo: organizar comidas/cenas, enumera los cometidos que conlleva; gestionar el tiempo de tus hijos en vacaciones y enumera todos los elementos que atiendes para su cuidado; acogida de familiares en casa, enumera todas las acciones que debes de atender; viajes, enumera cada tarea hasta tu regreso; regalos, las gestiones desde que los piensas hasta que los entregas; encuentros con amigos, desmenuza cada acción desde que quedáis hasta que regresas a casa…

3. Haz una lista de las tareas que dejas de hacer para dedicarle tiempo a las anteriores ¿Se queda en blanco esta lista?

Ahora escribe, arriba de las listas, el periodo de tiempo en que realizas todo esto.

Sería estupendo que dejaras de leer ahora y comenzaras escribir todas estas tareas, más adelante las irás completando, a medida que te vayas dando cuenta de más quehaceres. Si lo escribes en las Notas del móvil podrás tenerlo a mano para ir retocándolo y valorarlo si te parece útil.

Si has hecho las listas, comprobarás que hay una sobrecarga de tareas concentrada en un breve periodo de tiempo y a ello debes añadir que a nadie le deja indiferente estas fechas, bien porque les encante y emocione la Navidad, bien porque no les guste nada, bien porque les guste pero han perdido a alguien o estén lejos de su familia… Multiplicidad de situaciones que combinan con estados emocionales que no dejan lugar a la neutralidad: todo el que dice que me da igual la Navidad es porque no le gusta la Navidad, es imposible la indiferencia.

En definitiva, tenemos ante nosotros, sistemas sometidos a presión porque sus miembros están sometidos a presión, por sobrecarga de tareas y por sobrecarga emocional.

La Navidad es una época del año cargada de un extra de tareas y con un alto grado emocional. Gestionar con éxito todas estas ocupaciones y emociones durante un intenso periodo de mes y medio o dos meses es agotador, como poco.

Entonces ¿para qué nos hemos metido en este lío de celebrar la Navidad en la empresa? Pues eso te pregunto. Iba a escribir cuales suelen ser las motivaciones para disponer los eventos navideños en las organizaciones, pero prefiero no hacerlo, me gustaría que, sin pistas, contestaras tú a las preguntas:

¿Para qué organizas la cena/comida/copa de Navidad de empresa? ¿Para qué la cesta/regalo de Navidad? O cualquier de evento similar ¿Para qué?

Deseo que hayas ido un poco más allá de es Navidad y es lo que toca o para no quedar mal Pero bueno, en cualquier caso, me sirve.

Sigamos.

¿La inversión económica y de tiempo consigue acercarse al resultado buscado?

Imagina que has contestado para no quedar mal ¿Consigues ese objetivo o tienes a más de la mitad de los colaboradores agobiados y refunfuñando en la zona del café?

Si el retorno de la inversión no es óptimo, te invito a que valores estás otras cuestiones:

Tu organización tiene en cuenta:

  • Respeto por el horario y descanso de la mayoría de los empleados/colaboradores a la hora de fijar cuando se celebrará la cena, comida o copa de empresa.
  • El esfuerzo para acudir a los eventos de la empresa. P.ej. madres y padres con hijos de vacaciones; personas que posponen viaje para estar con su familia; los que doblan turno; los que viven lejos y el trasporte les es costoso… ¿Se les agradece expresamente?
  • La sobrecarga de tareas, profesionales y familiares, que la mayoría de tus colaboradores atienden en estas fechas ¿Se les reconoce individualmente?
  • Recientes pérdidas personales que estas fechas remueven de manera dolorosa ¿Se les acompaña de manera cálida si prefieren mantenerse al margen?
  • El especial gravamen para las mujeres. Incluso si viven con sus padres, para las mujeres los actos y eventos suponen un coste extra por la atención especial a su aspecto, lo que nos lleva a dedicar más tiempo y recursos económicos que los hombres. También, normalmente, somos las cabezas organizadoras de la gestión navideña familiar con todo lo que ello conlleva: hijos, padres, comidas, regalos…
  • La comprensión de la finalidad de los actos navideños para la organización y, por tanto, para cada uno de sus miembros.

Sé que no puede llover a gusto de todos y que para coincidir un grupo numeroso de personas hace falta que todos regalen algo de buena voluntad.

Y ahora es cuando vuelvo a la pregunta ¿para qué? ¿qué sentido tienen esos eventos navideños?

Si aportas sentido ese evento, acto, regalo, lo que sea que organices, muchas resistencias se diluirán.

Ten en cuenta que siempre habrá personas que protesten y otras que, hagas lo que hagas, estarán encantadas, pero recuerda la Campana de Gauss, tú foco tendrá que estar en la mayoría, que es el mejor valor de tu empresa.

Sin duda, dedicar un tiempo a comunicar el sentido de los actos navideños en tu organización, a agradecer el esfuerzo que realizarán todos los que acudan, a hacerles partícipes en la creación de los eventos, si es posible, merece la pena. En mi anterior artículo dedicado al cambio, compartía que un grupo crítico de personas facilita que la mayoría adopte, motivada, las nuevas acciones, esta estrategia es útil también en este caso. También me remito al mismo sobre la importante diferencia entre comunicar e informar.

Deseo que estos actos de celebración tengan un significado profundo para ti, dando valor y sentido al tiempo, esfuerzo y recursos que vas a emplear. Que sean ocasión para compartir tu misión con las personas con las que trabajas y construyes cada día tu organización, para agradecerles su implicación y compromiso y desearles la mejor Navidad a la que tú contribuyes de manera efectiva.

Si lo haces por deber, y esta reflexión navideña te lo ha puesto sobre la mesa, puedes regalarte un proceso de coaching ejecutivo porque algo no está funcionando y la inversión en los eventos navideños que vas a realizar has comprobado que no tendrá retorno y puede agravar el estado de cosas.

Pero no quiero preocuparte, sino que te ocupes. Te he regalado algunas claves sobre las que puedes trabajar, comienza por las que te resulten más sencillas, tengas más aliados y/o puedan tener un mayor impacto. Nadie como tú conoce tu empresa.

Te animo a que aproveches estas fechas tan intensas para generar unión, una visión compartida del valor único de tu organización y un auténtico espíritu navideño que perdure el resto del año entre vosotros. Estás a tiempo.

¡Feliz Navidad!

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