JUC


INTRODUCCIÓN

Acabo de ver una noticia en la que se hablaba de la nueva edición del curso  de formación en atención psicológica a víctimas del delito del Consejo General de la psicología en España. Parece ser un curso que se hace de forma cíclica  y que está dirigido no solo a psicólogos, sino expertos en intervención con víctimas y representantes del ámbito judicial y ministerial.

Hasta aquí todo correcto si no fuera porque se impartió un taller de justicia restaurativa por una persona , encargada de justicia restaurativa por el ministerio de interior que no cuenta con la formación adecuada en justicia restaurativa, porque haber trabajado en medidas alternativas etc. no te infunde por arte de magia conocimientos restaurativos, ni por ser juez, ni por ser político pro justicia restaurativa…. Una vez más se está dando formación especializada por personas que no la tienen y esto está contribuyendo a perpetuar que realmente no se conozca lo que esta justicia supone e implica.  Pero además me pregunto si realmente se está dando a entender que la justicia restaurativa es terapia o que como suele ocurrir se piensa que solo los psicólogos están capacitados para hacer justicia restaurativa.

Lo que sucede en España no ocurre en otros lugares, por ejemplo acabo de regresar del XX Congreso mundial de mediación en Hermosillo, México y allí había jueces, fiscales, mediadores, facilitadores y todos con la idea de adquirir más conocimientos no pensando que por ser jueces o fiscales o funcionarios públicos ya están dotados per se de los conocimientos suficientes.

JUSTICIA RESTAURATIVA NO ES TERAPIA Y EL TRABAJO RESTAURATIVO CON VICTIMAS NO IMPLICA QUE DEBES SER PSICOLÓGO

Lo primero que habría que recordar ahora que la justicia restaurativa es moda, es que no es terapia, aunque si tiene efectivamente efectos terapéuticos. Para facilitar procesos restaurativos se requiere formación específica en esta justicia, conocer sus principios, valores, conceptualización y principales prácticas además de las técnicas básicas de facilitación.  Está claro que nuestros conocimientos previos nos pueden ser útiles; pero siempre con un enfoque restaurativo, por eso ser psicólogo te puede ser útil pero solo si lo utilizas no como psicólogo sino como facilitador. Por eso, además de formación en justicia restaurativa muchas personas nos hemos capacitado en gestión del trauma y la resiliencia, inteligencia emocional…. En todo caso, nuestras habilidades, cualidades y conocimientos deben aplicarse  con el filtro de la justicia restaurativa porque si no corremos el riesgo por ejemplo de pensar que estamos facilitando procesos restaurativos y en realidad estamos haciendo terapia o asesoramiento jurídico.

 Es importante entender esto porque nos demuestra que para trabajar con víctimas desde la justicia restaurativa no hace falta ser psicólogo ni tan siquiera estamos invadiendo las funciones propias de estos profesionales.

Sin embargo, que se imparta un curso para profesionales que trabajan en asistencia a las víctimas (aunque parece que era abierto a otros como jueces) me preocupa porque pareciera que piensan que es un combo y que el psicólogo hace terapia y justicia restaurativa. Las oficinas de asistencia a las víctimas deberían estar compuestas por profesionales de la psicología y por expertos en justicia restaurativa porque son actividades complementarias. De hecho, las víctimas e incluso las personas ofensoras que vayan a participar en diferentes programas y espacios restaurativos es conveniente y aconsejable que estén o haya pasado por proceso de terapia o acompañamiento psicológico.

Por tanto, la justicia restaurativa sería el complemento final al proceso de sanación que ya hubieran comenzado las víctimas o de responsabilización y asunción del daño de las personas ofensoras. Pero desde luego no serían los mismos profesionales de atención a las víctimas los que harían justicia restaurativa porque como he venido diciendo son dos cosas bien distintas y se necesita distintos expertos.

Es cierto que cuando se trabaja con víctimas muchas personas piensan que lo que hacemos es terapia pero es en general por el desconocimiento de lo que la justicia restaurativa implica, y no se corrige porque precisamente los cursos los están impartiendo personas que no tienen formación más allá de haberse unido a la moda de la justicia restaurativa. Por ejemplo, cuando explicamos  el programa de justicia restaurativa Ave Fénix para víctimas de violencia sexual y género de la Sociedad Científica de Justicia restaurativa nos cuesta mucho que las personas entiendan qué hacemos. Efectivamente las personas que participan han estado en procesos de terapia y nosotras solo buscamos un plus, generando espacios seguros para que puedan encontrar narrativas poderosas que las permita pasar de víctimas a supervivientes. Entiendo que en los programas con ofensores es más sencillo entenderlo porque nos centramos en que  entiendan que dañaron  por tanto que deben aminorar el dolor. Sea como fuere las diferentes intervenciones  y espacios restaurativos que se pueden generar tanto en el sistema como en la comunidad son una actividad muy diferente a la atención psicológica y lo puede realizar cualquier persona que tenga la formación necesaria.

RESPONSABILIDAD Y  FORMACIÓN ADECUADA DE LAS PERSONAS FACILITADORAS

La justicia restaurativa exige responsabilidad y formación continua para poder ser transmitida con rigor. No basta con ocupar cargos judiciales o políticos para comprenderla o aplicarla, pues este conocimiento no se adquiere per se .

Formar en justicia restaurativa implica compromiso ético, humildad para aprender y respeto por una disciplina que no es terapia ni simple mediación, sino una forma diferente de entender la justicia y las relaciones humanas.

Recién acabo de regresar de México, donde asistí invitado al XX Congreso mundial de mediación un evento que congregó a personas de diferentes lugares como Bolivia, Argentina, Brasil, España, Ecuador, República Dominicana etc. durante estos días diferentes personas que ya tenemos formación en mediación y algunas otras en justicia restaurativa hemos participado en diferentes talleres y conferencias. Todas las personas que creamos comunidad en ese evento, somos conscientes de la importancia de la formación continua .  Tanto mediadores como facilitadores como incluso jueces y otras personas de la sociedad estuvimos unidos durante toda la semana por la idea de seguir aprendiendo. Principalmente porque trabajamos con seres humanos y nuestro deber es ofrecer la mejor atención sin revictimizar y sin causar más daño. Para esto es esencial que la formación sea práctica no solo teórica y ofrecida por personas verdaderamente artesanas de la justicia restaurativa. Yo misma impartí un taller sobre justicia restaurativa familiar pero a la vez participé como asistente en otros porque siempre es importante seguir aprendiendo.  Sin embargo, cada vez es más frecuente que los cursos  de justicia restaurativa en España tanto en Universidades como en otros lugares sea impartida por personas que  carecen de la formación adecuada o qué incluso no la tienen y lo que es peor piensan que por ser quien son no es necesario.

Volviendo al mencionado curso con que he comenzado , por ser funcionaria durante muchos años en diferentes cargos dentro de instituciones penitenciarias y por creer en la reinserción no es suficiente para que puedas impartir un taller de justicia restaurativa aunque creas en ella y hayas leído muchos libros. Me gustaría saber cuántos cursos ha realizado y qué experiencia tiene la ponente, sobre todo porque desde Instituciones penitenciaras han demostrado que confunden talleres con programas restaurativos y que piensan que para facilitar procesos restaurativos tienes que estar inscrita en el registro de mediadores del Ministerio, lo cual no solo no es cierto sino que no sirve para nada porque precisamente el registro excluye el ámbito penal y en todo caso, la justicia restaurativa no es mediación.  Pero no solo es esta persona, es frecuente que en los cursos estén invitados jueces y fiscales que tanto hablan de justicia restaurativa, como de mediación, como proceso penal y lo que se tercie…pareciera que en España, las personas con cargos relevantes ya tienen conocimientos por la “gracia divina” y mientras son estas mismas personas las que son consultadas para asesorar sobre formación de los futuros profesionales . ¿No resulta paradójico que regulen formación para los demás y no se incluyan ellos y ellas? Por supuesto que es surrealista y no contribuye para nada a la calidad de la formación y de los futuros profesionales.

Muchas veces me preguntan por buenos cursos de justicia restaurativa y es difícil responder porque actualmente en España no los hay.

Antes hablaba de la ética de las personas para ser conscientes de que si no sabes bien de lo que hablas es mejor que no impartas el curso pero realmente de lo que debemos hablar es de la responsabilidad. Necesitaríamos personas responsables que entendieran que para que la justicia restaurativa sea una realidad, la formación debe ser de calidad, y que no se intente copar toda la formación por personas y entidades sin escrúpulos que solo quieren pasar a la historia antes por ser pioneros en mediación, luego en justicia restaurativa y en un largo etc. de cosas que dependiendo la moda vayan surgiendo.

Esto que pasa en España no ocurre en otros lugares y bien lo sé yo que podido formar a jueces y otros operadores jurídicos de diferentes países conscientes de la importancia de los conocimientos y de la especialización. Y se forman la mayoría no porque vayan a ser facilitadores sino porque creen que la justicia restaurativa es un complemento ideal y desean conocerla para poder derivar y entenderla mejor.

CONCLUSIONES

La justicia restaurativa exige un compromiso profundo con la responsabilidad y la formación continua. No se trata de una disciplina que pueda aprenderse por intuición, experiencia profesional o por el simple hecho de ocupar un cargo judicial, político o académico. Al contrario, demanda humildad para reconocer que se trata de una forma distinta de entender la justicia y las relaciones humanas, que requiere aprendizaje, práctica y reflexión constante.

Confundir la justicia restaurativa con terapia o mediación es uno de los principales errores que se siguen reproduciendo en muchos espacios formativos. Si bien puede tener efectos terapéuticos o compartir herramientas comunicativas con otras disciplinas, su esencia está en generar procesos de reparación, diálogo,  narración y responsabilización, no en tratar emocionalmente a las personas. Por eso, el trabajo restaurativo con víctimas u ofensores no es tarea exclusiva de psicólogos, ni debe ser dirigido por quienes carecen de formación específica.

Resulta fundamental que la formación en justicia restaurativa esté en manos de personas con conocimiento y experiencia contrastada, capaces de transmitir sus principios, valores y prácticas con coherencia ética y rigor metodológico. La responsabilidad de quienes forman en este ámbito no puede tomarse a la ligera, ya que de su calidad depende la comprensión pública y profesional de lo que verdaderamente implica esta justicia.

Solo a través de una formación seria, práctica y continua, sostenida en la reflexión ética y el aprendizaje compartido, se podrá construir una comunidad restaurativa sólida. La justicia restaurativa no se improvisa ni se decreta: se aprende, se vive y se ejerce con responsabilidad, empatía y respeto por las personas y los procesos que buscan transformar.