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Para la mayoría de los sectores económicos el último año ha estado marcado por números negativos, pero para el inmobiliario la situación ha sido muy diferente y ha alcanzando en junio la cifra de compraventa de vivienda más alta desde el 2019, según el Colegio de Registradores de España. Por ello, no es de extrañar que también el número de hipotecas constituidas esté ya en cifras de antes de la pandemia.

El perfil del cliente que solicita una hipoteca durante 2021 es de una persona con más de 30 años, trabajador por cuenta ajena, con contrato indefinido y una antigüedad de más de 3 años. Las profesiones son diversas, aunque sí se ha notado un descenso de aquellos dedicados al sector de la hostelería y el turismo dado que fueron los más afectados por la pandemia. En este sentido, el cambio respecto a 2019 se ha visto reflejado en un incremento sustancial de los ingresos medios del 12%, un aumento de la aportación para la compra del 15% y del nominal medio de la hipoteca (importe del préstamo) de un 20%.

Para una gran mayoría de las personas que desean comprar una vivienda, el proceso de solicitud de una hipoteca siempre ha generado dudas e inseguridades, ya sea por desconocimiento sobre la gestión o por tener que enfrentarse a la negociación con la entidad bancaria sin contar con apoyo de un profesional. Estos dos motivos han hecho que en los últimos años el cliente haya enfocado el proceso de petición de una hipoteca de forma distinta, moviéndose más hacia el terreno digital, donde la información es mayor y donde se pueden encontrar alternativas profesionales que acompañen y se encarguen de la gestión de todo el proceso. De igual modo, también se produce un cambio de enfoque en cuanto a la planificación de la solicitud, es decir, cada vez es más habitual encontrar clientes que solicitan información sobre una hipoteca antes de decidirse por una vivienda, puesto que así pueden orientar su compra en base a sus posibilidades económicas. Una vez se decantan por una vivienda, buscan la mejor financiación y evitan en muchos casos presentarse a una sola entidad.

Aunque el sector inmobiliario ha sido y es tradicionalmente presencial, la moda ahora es solicitar la hipoteca a través de Internet. Esta tendencia, que comenzó en el 2019, pero que se intensificó durante el 2020, se debe en cierto modo al inconformismo (entendido en su connotación positiva), es decir, el cliente ya no se vincula con ningún banco y quiere conocer las ofertas de cada entidad para elegir la que más le conviene. Además, exige transparencia y conocer el proceso con mayor claridad. En muchos casos, las entidades, pese a haber dado un gran paso en el terreno digital, no cuentan con la tecnología o con los procesos para responder a esta tendencia, lo que pone en alza la figura del intermediario hipotecario digital.

Ese sentimiento de no pertenencia hacia una entidad, junto al desconocimiento y a la gran variedad de ofertas a nivel hipotecario, hace que el cliente tenga la necesidad creciente de apoyarse en un profesional totalmente independiente que le acompañe y guíe durante todo el proceso. Si a esto le unimos la reestructuración de la banca y el consecuente cierre de oficinas, todo lleva hacia la búsqueda de alternativas profesionales que presten un servicio integral y personalizado, y el intermediario hipotecario es la más escogida por el cliente. Esta figura le ofrece toda la información y encuentra la mejor oferta hipotecaria que existe en el mercado según su perfil. Por tanto, el cliente actual, no solo está más abierto al asesoramiento sino a las otras ventajas que el intermediario ofrece como es el ahorro financiero, la optimización de los tiempos de gestión o la asistencia hasta el momento de la firma.

En cuanto a las características más comunes que se ofrecen actualmente destaca la propuesta de una hipoteca a tipo fijo y a un plazo de 30 años, en la que el cliente pueda obtener la mayor flexibilidad en la contratación de productos adicionales. No es que las condiciones de firma de hipoteca sean más flexibles ahora, puesto que las entidades han tenido que ajustar sus criterios de riesgo especialmente en los sectores que se han visto más afectados durante la pandemia; sino que sí son más atractivas y mejores para los clientes que cumplen con sus criterios mínimos (antigüedad, tipo de contrato, endeudamiento, etc.). Por tanto, aquellos que muestran un perfil de riesgo apto para las entidades, acceden incluso a mejores condiciones de financiación que en el pasado 2020. Esto se debe a que las entidades financieras se encuentran ante una situación de exceso de liquidez, lo que propicia que estimulen el mercado con propuestas de financiación cada vez más atractivas. De igual modo, la competencia interbancaria por fidelizar y retener al cliente a través de una hipoteca, le beneficia claramente en cuanto a las condiciones y productos a los que puede acceder.

En este punto, ¿cómo será la evolución de las hipotecas de aquí a final de año? La firma de hipotecas seguirá manteniendo una tendencia al alza estable como ya se ha experimentado durante el primer semestre del 2021. El 2022 será el año de la normalización del sector, en el que seguiremos observando aumentos intermensuales provenientes de firmas de hipotecas que pertenecen a sectores que a día de hoy no han alcanzado su total normalidad. No obstante, esto irá condicionado a la evolución de la pandemia y a la situación financiera global, aunque se espera la continuidad del flujo crediticio por parte de las entidades y no grandes variaciones en las condiciones ofrecidas, por lo menos, hasta finales de 2022.

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