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ha tardado 7 años en germinar y en sólo seis semanas ha alcanzado este tamaño"

El Marketing ayudará a potenciar lo que ya somos, no lo que decimos ser.

Frecuentemente me encuentro en diferentes foros en los que se plantea el dilema entre los Conocimientos Técnicos Jurídicos VS Marketing.  

Es de vital importancia adquirir nuevas competencias para poder desarrollar una carrera profesional de éxito, pero no debemos olvidar uno de los requisitos imprescindibles: el nivel formativo y los conocimientos que se poseen. El entorno económico y la realidad actual han aumentado exponencialmente la necesidad de una educación cualificada y una formación con mayor especialización.

Algunos de los motivos por los que me gusta afirmar que “si no eres un buen Abogado de nada te sirve el Marketing” son:

  • Ser competitivos nace de nuestra especialización y de una formación sólida.
  • El Marketing no es venta por ello cualquier estrategia que no tenga un buen profesional detrás tiene las patas muy cortas.
  • Una marca personal creada sin unos sólidos pilares y un profundo conocimiento del derecho es como un castillo de naipes. Recuerda que la marca no es sólo lo que dices de ti mismo sino lo que los demás y Google dicen de ti.
  • El Marketing ayudará a potenciar lo que ya somos, no lo que decimos ser.
  • Gestionar eficientemente nuestro despacho requiere conocimientos mínimos de Management pero no tendrás nada que gestionar si no eres capaz de ir a sala con una defensa sólida.
  • Los abogados no somos embaucadores y el cliente no es tonto, de nada nos servirá si estamos vacíos técnicamente adquirir habilidades como la empatía o asertividad.

La importancia de la Formación y la Especialización.

Cuando impartimos ponencias sobre Marketing nos gusta hacer un experimento de autoconocimiento. Solemos repartir papelitos a todos los asistentes, que deben responder de manera escueta y por escrito a la pregunta: ¿si yo fuera un cliente porque te tendría que elegir a ti y no a tu compañero de al lado?

Las respuestas en su mayoría son empatía, confianza, cercanía e incluso algunos hablan de asegurar resultados (cosa impensable en nuestra profesión). Pocos de ellos nos hablan de un elemento diferenciador: ser especialistas en una rama del derecho. El estar especializado requiere de práctica y sólo de una cosa: Formación, formación y formación.

En ciertas ocasiones despachos más pequeños nos dicen que eso es imposible, que no pueden permitirse perder a un cliente. ¿Pero quién ha dicho perderlo? Colaborar con compañeros de confianza nos dará la posibilidad de ofrecer un servicio de más calidad y generar una confianza real con el cliente.

Desde mi punto de vista es más rentable estar especializado que diversificado porque:

  • Si nos especializamos, nos resultará más fácil adaptarnos y aplicar los conocimientos adquiridos, y mantenernos al día con reformas legislativas de nuestra especialidad. Además esta agilidad nos permitirá rentabilizar nuestro tiempo.
  • Nos será más sencillo convertirnos en profesionales de referencia y expertos en una materia concreta. Ya lo decía el dicho: quien mucho abarca poco aprieta.

¿Pero la formación me hará crecer?

En algunas ocasiones me han hecho está pregunta a lo que me gusta responder ¿Qué significa para ti crecer? Si buscas la rentabilidad inmediata olvídate. Ser buen profesional requiere esfuerzo, empeño y constancia. Siempre me ha gustado acudir a la fábula del bambú para verlo con mayor claridad:

“Hace mucho tiempo, dos agricultores iban caminando por un mercado cuando se pararon ante el puesto de un vendedor de semillas, sorprendidos por unas semillas que nunca habían visto.

“Mercader, ¿qué semillas son estas?”, le preguntó uno de ellos.

“Son semillas de bambú. Vienen de Oriente y son unas semillas muy especiales”.

“¿Y por qué habrían sido de ser tan especiales?”, le espetó uno de los agricultores al mercader.

“Si os las lleváis y las plantáis, sabréis por qué. Sólo necesitan agua y abono”.

Así, los agricultores, movidos por la curiosidad, compraron varias semillas de esa extraña planta llamada bambú.

Tras la vuelta a sus tierras, los agricultores plantaron esas semillas y empezaron a regarlas y a abonarlas, tal y como les había dicho el mercader.

Pasado un tiempo, las plantas no germinaban mientras que el resto de los cultivos seguían creciendo y dando frutos.

Uno de los agricultores le dijo al otro: “Aquél viejo mercader nos engañó con las semillas. De estas semillas jamás saldrá nada”. Y decidió dejar de regar y abonarlas.

El otro decidió seguir cultivando las semillas con lo que no pasaba un día sin regarlas ni abonarlas cuando era necesario.

Seguía pasando el tiempo y las semillas no germinaban.

Hasta que un buen día, cuando el agricultor estaba a punto de dejar de cultivarlas, se sorprendió al encontrarse con que el bambú había crecido. Y no sólo eso, sino que las plantas alcanzaron una altura de 30 metros en tan solo 6 semanas.

¿Cómo era posible que el bambú hubiese tardado 7 años en germinar y en sólo seis semanas hubiese alcanzado tal tamaño?

Muy sencillo: durante esos 7 años de aparente inactividad, el bambú estaba generando un complejo sistemas de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después la planta.

Soy abogada y consultora de marketing, pero no puedo trabajar sobre lo que no existe, si no hay raíces no hay nada y por eso la importancia de la formación jurídica, la especialización y el trabajo constante es vital. Recuerda que como el bambú si no consigues lo que anhelas, no desesperes… Quizás sólo estés echando raíces. 




Comentarios

  1. Sérgio Lopes

    Muy buen artículo. Una buena formación jurídica es esencial. Hay un dicho atribuido a Abraham Lincoln "Se puede engañar a una persona durante mucho tiempo, algunos por un tiempo, pero no se puede engañar a todo para siempre."

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