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Otro de los temas con el que nos bombardean los medios desde hace dos años es el del coche eléctrico. Con una presencia casi nula en nuestro país y en la mayoría de países del mundo no hay día en que no veamos, escuchemos o leamos noticias relacionadas con el coche eléctrico. Se dice que el coche será eléctrico o no será. Creo que es un poco aventurado decir eso. Lo que si es que es casi seguro es que el coche será energéticamente eficiente e inteligente o no será.

En 2008 el Ministro de Industria, Miguel Sebastián, fijó como objetivo que en 2014 habría en España 1 millón de vehículos híbridos y eléctricos.

En 2017 se vendieron en España 1.235.594 coches. Un 7,6% más que en 2016. Un 50,6% fueron de gasolina y un poco menos del 50% de gasoil. Los coches de gasóleo tienen poco futuro. Aunque en Europa tienen gran tirón desde hace más de 20 años nunca han tenido presencia relevante en Estados Unidos y menos en Japón que siempre los ha rechazado por la polución que provocan. La torpeza de Volkswagen al intentar acelerar/forzar la entrada de este tipo de motores en Estados Unidos ha terminado con el Dieselgate y con él el comienzo de la muerte de este tipo de motores. Una muerte que será lenta pero muerte en definitiva por mucho que los productores de este tipo de vehículos hablen de que le quede mucha vida. Más bien lenta agonía. La venta de coches eléctricos en España en 2017 fue de 6.972 unidades. Un 0,56% del mercado. Y eso que subió un 94% respecto a 2016.

Con estas cifras tan ridículas a qué viene hablar tanto del coche eléctrico. ¿Hay signos reales de que algo esté cambiando en la industria del automóvil y en el comportamiento de los consumidores?

Aunque no se perciban ni se conozcan sí que hay datos que a mí me sorprendieron cuando hace menos de 2 años los conocí. Por ejemplo, en 2016 más del 13% de los coches que se vendieron en Noruega fueron eléctricos. Los motivos son varios. Un país rico en petróleo que tiene los carburantes más caros de Europa y un alto nivel de concienciación ecológica del Gobierno y los ciudadanos con grandes ayudas para la compra de vehículos eléctricos. Noruega es un país donde los ciudadanos han renunciado a construir autopistas y puentes gigantescos sobre su agreste geografía para preservar el paisaje aunque ello les suponga varias horas más de trayecto. En 2016 la marca que más coches de gama alta vendió en Estados Unidos no fue ni Mercedes, ni Lexus, ni Audi, ni BMW, Fue…..Tesla. Mientras, en la UE en 2016 solo Francia llegaba a un raquítico 1% en ventas de coches eléctricos mientras que Alemania quedaba muy por detrás. Un país, Alemania, donde es muy habitual coger el coche los fines de semana y puentes para irse a largas distancias con el coche y donde la escasa duración de las baterías son difíciles de conjugar con ese hábito. Sin embargo en febrero de este 2018 saltaron todas las alarmas en Alemania. Tesla Model S superaba en matriculaciones en la mismísima Alemania a los modelos más representativos de marcas como Mercedes, Audi, Porsche o BMW. Un golpe pequeño en cuanto al número de unidades que mueve ese segmento, pero muy duro a nivel publicitario.

¿Qué frena la venta masiva de coches eléctricos?

1º Duración de las baterías: la mayoría de coches en venta tienen una autonomía real de entre 200 y 300 km aunque los más caros y avanzados como los Tesla superan los 400km. Algo que cubre de sobra las necesidades de la mayoría de ciudadanos pero no para una fin de semana fuera o para las vacaciones de semana santa o verano. Este problema seguramente no durará mucho. Pensemos en mejoras anuales incrementales, fácilmente alcanzables, de 50 km. En 2 años supondrían 100 raquíticos kilómetros de autonomía más pero en 6 años serían 300km lo que fijaría la autonomía entre los 600 y los 800 km. Y eso ya sería otra cosa.

2º Alto precio: debido al precio de las baterías un utilitario, no un sedán, de cierta calidad sube hasta cerca de 30.000€. Son coches caros para lo que hoy en día ofrecen aunque es cierto que ese coste se recupera en parte por el menor coste de mantenimiento fijado en un 30% menos y de combustible, 70% menor. Este asunto también lo solventará el paso de los años. En un plazo de unos 5 años se estima que la evolución de la tecnología, la eficiencia y el aumento del volumen de fabricación podrán igualar en coste a los de combustión ya que son coches mucho más sencillos al tener hasta 1.000 piezas menos.

3º Tiempos y puntos de recarga: la presencia de puntos de carga en las carreteras y ciudades es ridícula. Eso hace inviable tener un coche eléctrico a quien viaje mucho. Y aunque hubiese muchos más los tiempos de recarga son de muchas horas. La recarga de un utilitario para 200 km de autonomía en un punto de recarga lento que es el que podría tener la mayoría de personas en su garaje, sin que la comunidad de propietarios pueda oponerse a su instalación, por menos de 1000€ es de unas 20 horas con una potencia de 2,4w y de 10 horas con 4,6w. Un punto de recarga rápido viene a costar 2.000€. Y recargar un Tesla con uno de esos cargadores lentos llevaría 2 días. Cargarlo con un supe cargador Tesla llevaría menos de 2 horas pero su coste es altísimo. En España hace un año había una docena de estos súper cargadores en todo el país con una política de precios de repostaje disuasoria.

¿Qué ventajas fiscales y ayudas hay para su compra?

El coche eléctrico no paga Impuesto de Matriculación y tiene bonificación en el de Circulación. En muchas ciudades no pagan por aparcar en zonas reguladas, pueden usar carriles de alta prioridad, tienen reducciones en el peaje de algunas autopistas, no ven limitado el acceso a las ciudades en días de alta polución, etc.

El plan de ayudas MOVALT 2018 auspiciado por el IDAE se anunció a comienzos de este año. Contaba con 20 millones de euros y daba ayudas de hasta 5.500€ por vehículo eléctrico adquirido que las marcas de automóviles mejoraban con otros 1.000€ para instalar un punto de recarga en el domicilio. Se agotó en 2 días.

Hoy en día la principal causa de contaminación en las ciudades viene de la circulación de vehículos. Con el ritmo de penetración del coche eléctrico es ridículo pensar que la contaminación vaya a bajar por estos coches pues su presencia es casi nula. Sin embargo los gobiernos y ayuntamientos podrían revertir esta situación con un enfoque diferente. La mayoría de personas usan el coche para trayectos cortos y breves en las ciudades. Por tanto aunque contaminen contaminan poco en volumen debido a su bajo uso. Sin embargo, un porcentaje de vehículos minoritario es el mayor causante de la contaminación por estar circulando durante muchas horas. Taxis, vehículos de reparto y de transporte público. Incentivando la sustitución de estos vehículos por coches eléctricos o energéticamente más eficientes con poco dinero las administraciones públicas podrían dar un vuelco importante a la contaminación en las ciudades. 

¿Dónde están invirtiendo los fabricantes y dónde les queda mucho por hacer?

Están invirtiendo fundamentalmente en la autonomía de las baterías por ser este uno de los principales frenos de venta. También se está invirtiendo en la autonomía para asistir e incluso sustituir al conductor en la conducción aunque ahí habrá una pugna entre la evolución tecnológica y la seguridad legal. Sin embargo existe un inmenso campo, el de la conectividad con las infraestructuras y el de la interconectividad entre los vehículos, en el que apenas se han dado avances. Las posibilidades en esos campos son espectaculares. Imaginemos la ventaja de que un coche que esté frenando avise en tiempo real al coche de detrás. Pero eso requiere una fiabilidad absoluta de las comunicaciones y una estandarización tanto entre fabricantes como con los gobiernos. Eso hoy en día queda muy lejos. A 10 años vista o más. Por eso no se invierte ahí.

¿Existen alternativas actuales al coche eléctrico sin sus limitaciones?

Sin duda estos últimos meses ha habido un boom publicitario de los vehículos que usan gas natural. Desde el punto de vista de la polución contaminan entre un 20 y un 30% menos que los de gasolina o gasoil. Bastante más que un coche eléctrico pero bastante menos que uno de gasolina o gasóleo. De todos modos hay que decir algo que no se suele contar. Actualmente la huella de contaminación generada en la fabricación de un coche eléctrico es mucho mayor que la de un coche convencional. Tan alta que se dice que haría falta recorrer muchos kilómetros con un coche eléctrico para compensar la contaminación que generan en su fabricación. En cualquier caso este tema también lo resolverá el paso de los años donde la industria automovilística será capaz de ir rebajando esos niveles de contaminación durante la fabricación. El ahorro en combustible está en torno al 40%. No tiene los problemas de autonomía del coche eléctrico y en cuanto a repostaje hoy en día el problema existe pero sería relativamente sencillo y rápido que en las gasolineras actuales se instalasen gasineras. Actualmente hay menos de 150 gasineras en España pero su número podría multiplicarse muy rápido si existe voluntad para ello. El coste de los coches apenas varía respecto de los de gasolina o gasóleo aunque en los camiones viene a ser un 50% superior a los diésel.




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