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La Haya/Bruselas, 11 sep (EFE).- Casi un 70 % de las redes criminales que operan en la Unión Europea (UE) usan técnicas básicas de blanqueo para ocultar sus activos, mientras que más del 60 % utilizan métodos corruptos para lograr sus objetivos ilegales, según un análisis de los delitos financieros y económicos en la Unión Europea (UE) publicado este lunes por Europol.

El análisis, presentado por Europol y la Comisión Europea, concluye que el lavado de dinero, las finanzas criminales y la corrupción son “tan omnipresentes y perturbadores” para la sociedad como “indispensables” para los criminales, pero, debido a su “naturaleza intrusiva e imperceptible”, están entre las más difíciles de investigar y abordar para las autoridades.

El problema está en que los actores clave suelen permanecer en el anonimato, y coordinan y controlan sus actividades desde fuera de la UE, mientras que sus técnicas y herramientas avanzan rápidamente, haciendo uso de las nuevas tecnologías e infiltrando el sistema legal.

“El crimen organizado ha construido un sistema económico y financiero criminal global paralelo en torno al lavado de dinero, las transferencias financieras ilícitas y la corrupción”, señaló la directora de Europol, Catherine de Bolle, quien presentó el informe en Bruselas junto a la comisaria europea de Interior, Ylva Johannson.

Los criminales “aprovechan las vulnerabilidades” de los sistemas económicos y sociales para generar miles de millones en ganancias ilícitas, añadió De Bolle, que subrayó que, con la tecnología moderna a su disposición, los delincuentes “han innovado y diversificado sus 'modus operandi'” para evitar ser detectados.

El informe analiza todos los delitos financieros que afectan a la UE, como el blanqueo de dinero, la corrupción, el fraude, los delitos contra la propiedad intelectual y la falsificación de productos básicos y moneda.

“Sus tentáculos de gran alcance corroen el Estado de derecho, minan la confianza de la gente en el sistema de justicia y sus instituciones, y debilitan el crecimiento social y económico. Las líneas entre el mundo ilícito y el mundo lícito se vuelven cada vez más borrosas; las finanzas e inversiones criminales se mezclan con las lícitas”, según el informe.

En cifras, más del 80 % de las redes delictivas activas en la UE hacen un uso indebido de las estructuras empresariales legales para sus actividades delictivas, puesto que, para facilitar sus operaciones, los delincuentes poseen o se infiltran en entidades comerciales, o usan un negocio legítimo como fachada para evadir la atención de las autoridades.

“Las empresas comerciales, los proveedores de servicios en internet, empresas de tecnologías de la información, los centros de llamadas, las empresas de inversión, los servicios de entrega y envío, y los proveedores de logística se utilizan para operaciones delictivas y también para explotar las debilidades de los regímenes fiscales nacionales y ocultar los vínculos entre los miembros de esquemas fraudulentos”, según el estudio.

El blanqueo de dinero se realiza a través de sistemas informales de transferencia de valor, contrabando de efectivo, transferencia de fondos, comercio de activos digitales o inversiones en la economía legal.

Además, los blanqueadores de dinero profesionales han establecido un sistema financiero clandestino paralelo para procesar transacciones y pagos lejos de los mecanismos de vigilancia que rigen el sistema financiero legal.

La comisaria europea de Interior, Ylva Johansson, tildó los delitos financieros y económicos como “una fuerza corrosiva en la sociedad” y señaló que este informe “expone los métodos cada vez más sofisticados del crimen organizado y los éxitos de las fuerzas policiales europeas a la hora de contraatacar”.

Según la información recibida por Europol por parte de 24 Estados miembros, el valor de los activos incautados en la UE ascendió anualmente a al menos 4.100 millones de euros de media en 2020 y 2021, lo que muestra que las incautaciones casi se han duplicado con respecto al periodo 2010-2014, cuando la cifra media por año era de unos 2.400 millones.

Lo que más se incautó fue dinero en efectivo, seguido de cuentas bancarias y vehículos, y lo menos frecuente fueron las acciones, oro, bienes mobiliarios (incluidos buques) y activos digitales.

Pero, recordó la directora de Europol, la cantidad de activos que las fuerzas del orden logran “arrebatar de manos de las redes criminales sigue estando por debajo del 2 % de los ingresos anuales estimados” del crimen organizado.

Son “una gota en el océano de los inmensos ingresos ilícitos (y no gravados) obtenidos” por estos delincuentes, advirtió De Bolle




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