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Desde que aparecieron las redes sociales no sólo ha cambiado la manera de relacionarnos con familiares y amigos, sino que gracias a ellas se ha producido un antes y un después en la comunicación entre abogados, despacho y su red de contactos.

Nadie cuestiona ya que quien no tiene presencia en las redes sociales no existe, por lo que los despachos de abogados no pueden posponer por más tiempo la necesidad de dedicarles recursos (personas, tiempo y hasta dinero, en función de sus posibilidades). El uso de las redes puede acarrear grandes beneficios para el negocio, desde ofrecer una imagen cercana y positiva del despacho hasta favorecer la comunicación con los clientes y mejorar el servicio. 


En definitiva, las redes sociales pueden ser una pieza clave para el éxito de un despacho, eso sí, siempre que sepamos aprovecharlas como es debido. El problema es que no nos han formado para ello y por eso, tenemos que aprender, sobre todo, vía “prueba-error” o bien contratando a un experto y dejándonos asesorar o realizando algún programa educativo especializado. En nuestra experiencia como asesores en el Instituto de Innovación Legal, es esta falta de formación y experiencia la causa por la que muchos abogados y despachos cometen errores en la actividad de comunicación en las redes sociales. A continuación, exponemos los 10 errores que debe evitar cometer un despacho de abogados en las redes sociales

1. Falta de estrategia

El primer error que debe evitarse es el de no tener una estrategia clara. El despacho debe fijar los objetivos que quiere alcanzar y estos objetivos deben ser concretos, medibles, alcanzables y con un plazo de tiempo predeterminado para desarrollarlos. Hay profesionales que han liderado el proceso de irrupción en el social media y muchos de ellos han triunfado. Una buena estrategia es analizar las suyas. A ellos les ha ido bien, pregúntate qué están haciendo y qué podrías hacer tú para parecerte a ellos. En este ranking están enumerados los juristas más exitosos: http://www.notariosyregistradores.com/web/participa/rankings/ranking-del-twitter-juridico-espanol/. Échale una ojeada y reflexiona.

2. Dejar su gestión en manos inexpertas

El segundo error a evitar es el creer que las redes sociales deben quedar en manos exclusivas de los más jóvenes, de los nativos digitales. Si bien es cierto que los más jóvenes han nacido con un ordenador debajo del brazo, también lo es que lo habitual y lógico es que carezcan   de la experiencia profesional que poseen los abogados veteranos. Por lo que el desarrollo de una buena estrategia de social media creemos que debería combinar la pericia de los jóvenes con la tecnología y los conocimientos técnicos de un abogado experimentado. Recuerda: la unión hace la fuerza y la experiencia es la madre de la ciencia. Quien busca asesoramiento jurídico o a un asesor legal en internet, busca al más reputado, al que domina la ciencia jurídica. 

3. Escoger redes inadecuadas para desarrollar la estrategia

El tercer error es el de escoger las redes inadecuadas para desarrollar la estrategia escogida. Evidentemente, Facebook, Linkedin y Twitter son algunas de las redes más conocidas y utilizadas a escala mundial, pero no debemos obviar otro tipo de redes sociales, que responden a necesidades más específicas de los usuarios. Lo ideal sería llevar a cabo un estudio previo de las redes sociales más adecuadas para nuestro despacho. Si elegimos correctamente, no sólo ahorraremos esfuerzo, tiempo y dinero, sino que, además, podremos actuar directamente allí donde ya se encuentra nuestro potencial cliente.

4. Tener un perfil pasivo

El cuarto error es tener un perfil 100% pasivo, pues eso es como ir a una fiesta y quedarse en la barra sin hablar con nadie. La presencia del despacho en las redes no puede limitarse a mirar y observar. Aun cuando se elija una estrategia poco activa, al menos es necesario compartir de vez en cuando contenido y mostrar “empatía digital” es decir agradecer y mostrar reconocimiento a los que comparten con nosotros.

5. Ser un hiperactivo social

En quinto lugar, un error que también se comete es el ser un hiperactivo social. Si el despacho opta por una estrategia activa en las redes sociales, debe tener huir de acciones excesivas e invasivas. Hay que evitar que nuestro perfil sugiera un “mucho ruido y pocas nueces”. El seguimiento y la intervención pueden jugar a favor de un perfil activo, si son coherentes con la imagen profesional que debe dar un despacho.

6. No adaptar el registro

Un sexto error es el escribir en las redes con el mismo registro que se usa en un escrito profesional. Dialogar en las redes sociales exige hacerlo utilizando el lenguaje que se usa en ellas, determinado por la inmediatez, la rapidez y, en algunos casos, Twitter, el límite de espacio. En consecuencia, hay que pensar en lo que el público espera de nuestro despacho y optar por un registro simplificado y, al mismo tiempo, eficaz. 

7. Hablar de lo que no se debe

Un séptimo error es “irse de la lengua”, es decir, hablar de lo que no se debe.  Está claro que las redes sociales son unas potentes herramientas para dar a conocer y consolidar un negocio, pero también puede un peligroso altavoz si no se usan con cabeza.

Es necesario ser meticuloso con lo que se publica en la web. Meter la pata en las redes sociales puede crear situaciones bastante incómodas. Recuerda que internet no olvida y si olvida, será con gran dificultad y esfuerzo.

8. Olvidarse de las normas deontológicas

El octavo error es olvidarse de que en internet también están vigentes tanto las normas deontológicas, como otras normas exigibles a los abogados. El uso de las redes sociales no excluye el cumplimiento del Estatuto General de la Abogacía, El Código Deontológico y demás normas aprobadas o que se aprueben en su desarrollo. Es muy fácil que un secreto profesional pueda revelarse incluso de manera inconsciente, de modo que es importantísimo que los despachos sean conscientes de que sus obligaciones éticas les son aplicables siempre, dentro y fuera de la red.

9. Ausencia de una política de seguridad adecuada

Un error también frecuente es no tener una política de seguridad o tenerla inadecuada. Estas son algunas pautas que pueden seguirse para fijar una buena política de seguridad:

  1. Usa contraseñas complejas.
  2. Cierra siempre tu sesión cuando trabajes desde equipos ajenos.
  3. Utiliza la opción de la autenticación en dos pasos y la de reforzar el proceso de restablecimiento de contraseña.
  4. Evita el llamado Login Social que proponen cada vez más aplicaciones al proponernos el acceso a nuestras cuentas en redes sociales (Twitter, Facebook, Google+, etc.) para darnos de alta y funcionar, y el permiso para publicar bajo nuestro nombre, salvo que tengamos claro que queramos que actúen de esa forma.
  5. Desconfía de aplicaciones que piden permisos innecesarios.
  6. Revisa de vez en cuando en cada red a qué aplicaciones hemos dado permiso de acceso.
  7. Presta atención a las menciones que hacen de ti perfiles que no conoces y ten cuidado si te invitan a entrar en sitios webs que desconoces.
  8. Evita si puedes que te etiqueten en fotos, recuerda que TODO queda.
  9. Desactiva la geolocalización si no quieres dejar rastro de los sitios donde estás.

10. Carecer de un plan de gestión de crisis

El último error del que queremos hablar es el de carecer de un plan para gestionar posibles crisis. En el caso de que surja un incidente, el despacho debe estar preparado con un plan para afrontarla, que determine el procedimiento a seguir y los responsables de las tareas a llevar a cabo.  

En conclusión, el éxito de un despacho de abogados en las redes sociales pasa por tener una buena estrategia de Social Media, respetar las normas y adaptarse a las exigencias y características de sus clientes. Igualmente, tener una actitud paciente y prudente ayudará a construir y a mantener una reputación que destaque frente a los competidores. Y, por último, el despacho debe estar preparado para afrontar con éxito cualquier contingencia y para ello, lo mejor es tener un plan de gestión de crisis.

El Instituto de Innovación Legal en colaboración con Discentius ha escogido a algunos de los mejores expertos en redes sociales, con experiencia real de trabajo en el sector legal y ha creado un curso dirigido a formar community managers, capaces de trazar estrategias y de llevarlas a la práctica con éxito, utilizando las mejores herramientas disponibles en el mercado. Si no quieres cometer errores y sacar el máximo provecho de las redes sociales, certifícate ya como experto en redes sociales y community management en el sector legal.

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Son muchos ya los profesionales del sector legal que usan las redes sociales, pero de todos ellos, son muy pocos los que aprovechan su verdadero potencial y muchos los que pierden un tiempo valioso intentando dar con la clave del éxito en ellas. Esta formación es la única del mercado centrada únicamente en el community management para el sector legal. Cuando obtenga el certificado, el alumno será capaz de diseñar una estrategia de comunicación en redes sociales para su despacho y/o para su persona. Dispondrá de todas las claves para elegir en qué red quiere tener presencia y para qué, sabrá usarlas como las poderosas herramienta de comunicación multidireccional y de desarrollo de negocio que son, aprovechando todas las oportunidades que ofrecen, y será capaz de resolver y prevenir cualquier crisis que se le presente.

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