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En este artículo se analizará el concepto de innovación relacionado con el de globalización, ambos motores del siglo en que vivimos y de cada uno de los sectores que lo componen. Concretamente se tratarán ambas ideas aplicadas al sector legal, uno de los más tradicionales e inmóviles de todo el mundo pero que, por su propia supervivencia, no ha podido dejar de verse afectado por los cambios tecnológicos de nuestra época.

La supervivencia es del más apto” es una frase propia de la teoría evolutiva de Charles Darwin (o darwinismo social), suele relacionarse con la evolución de las especies pero que, muchas veces, no aplicamos a nuestra realidad. A los seres humanos se nos olvida que, pese a ser animales racionales, seguimos siendo una especie y , si nos fijamos, este principio refleja muy bien la sociedad en que vivimos.

Las sociedades con el paso del tiempo van cambiando y es un hecho innegable que las nuevas tecnologías han promovido, en gran medida, la mayor parte de las transformaciones que se han ido produciendo en la historia contemporánea. Es más, han sido estas las que nos han llevado al mundo actual, un mundo caracterizado por la globalización.

Según la Real Academia Española de la lengua la palabra “globalización” se define como “la difusión mundial de modos, valores o tendencias que fomenta la uniformidad de gustos y costumbres” y, sin duda, es la palabra que mejor define el siglo XXI. Hace unos años las personas no imaginaban una vida sin electricidad; esto se mantiene, es cierto, pero tampoco tiene cabida en las mentes de los individuos una vida sin redes sociales, sin dispositivos electrónicos de última gama y, sobretodo, sin tener la capacidad de estar conectados con el mundo con un simple “click”. Nos guste o no, la sociedad de nuestra era está interconectada y un acontecimiento en cualquier parte del mundo termina por afectarnos de una o de otra manera. Por tanto, nuestro ecosistema es la globalización y para sobrevivir en él no queda más remedio que acudir a un nuevo fenómeno también característico de este momento: la innovación.

La palabra “innovación” proviene del latín “innovatio” y significa acción y efecto de crear algo nuevo. Innovar comprende realizar un cambio en algo, introduciendo siempre novedades en este. Estos cambios han llegado a todos los sectores impulsándolos fuertemente puesto que ser los más aptos en este ecosistema de la globalización no puede comprenderse sin innovar. Así como tampoco puede alcanzarse el éxito profesional sin esta innovación. Como dijo Steve Jobs, “la innovación es lo que distingue al líder de sus seguidores” y es por ello que todos los sectores dedican gran parte de su tiempo y recursos en innovar, en progresar.

Sin embargo, a lo largo de los tiempos, el sector legal ha sido considerado por muchos como un sector retrógrado y reacio a los cambios. Esto no es algo extraño de pensar puesto que es la propia historia la que ha ido presentando el mundo jurídico como un espacio donde los cambios en la justicia y la modernización apenas tenían cabida. El abogado es concebido como una unidad de negocio en sí mismo y debe encargarse él de aspectos técnicos y de gestión, y tienen que tener en cuenta la innovación para ello, algo que a muchos les cuesta aceptar. Aun así, este pasado no implica que ya no quede esperanza alguna de que esto cambie, es más, la única diferencia entre este sector y otros es que, en el mundo jurídico, el camino a recorrer ahora es mucho más amplio y habrá que realizar más esfuerzos para conseguirlo. Es más, el sector jurídico ya ha comenzado a luchar por su adaptación.

Algunos ejemplos de la innovación en este sector aparecen en España con leyes como la Ley de Transparencia (que concede acceso a las normas del gobierno, así como a información pública) y, en el resto del mundo, con la aparición de iniciativas como “JustiApps”, que crean espacios de convivencia entre Derecho y nuevas tecnologías con el fin de aproximar y acercar la justicia a los ciudadanos.

Como dijo Mao Zedong, “no hay caminos rectos en el mundo” y el sector jurídico ya ha empezado el suyo hacia el éxito, la adaptación, la supervivencia y la evolución.

 

Ana María Albadalejo Gonzalo, alumna de primer curso del doble grado de Derecho y Relaciones Internacionales (E-5) en la Universidad Pontificia de Comillas ICADE. 

 

 

 

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