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¡¡¡Vivos!!! ¡¡¡Los muertos os llaman!!!

¡Eh, vivos!, os llamo porque sois la repanocha, nos estáis complicando nuestra paz eterna con vuestros comportamientos… Y es que no paramos, cada muerto nuevo que llega al Cementerio es inmediatamente requerido por todos los muertos para que les cuente las noticias de los vivos porque nos chiflan… Y eso nos pone nerviosos y hasta la Eternidad ha tenido que advertirnos que en el Cementerio es imposible que haya “estreses”, por lo que ya podíamos tranquilizar nuestro sueño… Pero nos resulta imposible, porque vuestra realidad es tan estrambótica, grotesca, esperpéntica…

Comienzo por el Presidente, que por lo visto os gobierna en funciones????, y por lo que ha contado el muerto que entró esta tarde, se niega a dar explicaciones en el Parlamento a los diputados elegidos por vosotros porque dice que no os tiene confianza o que no le tenéis confianza (ya me armo un lío con esa palabra)… ¡Pues nos ha jodido!, como si la confianza fuera la suprema virtud de los vivos… Y claro los muertos nos preguntamos que para qué sirve entonces el Parlamento…, si el Presidente puede hacer lo que le dé la gana…

Y sigo por el Ministro, llamado de Justicia (los muertos cada vez que oímos esa palabra relacionada con un ministro no podemos dejar de cachondearnos…)…  Porque los muertos estamos muy enfadados con ese ministro, ya que ayer llegó un muerto que había sido abogado en vida, y el pobre murió de un infarto cuando el ordenador que, según contó, lo había inventado ese ministro se negó a mandar al juez un recurso… Y él empeñado en decirle al ordenador que mandase el recurso y el ordenador venga a pasar del abogado…, y así hasta que su corazón explotó… Y ni siquiera ahora puede descansar en paz porque está preocupado pensando si el ordenador habrá mandado el recurso… Y resulta que todos los abogados habían llamado al ministro para decirle que su invento no iba ni para atrás… y el ministro inmutable ni les contestó… Y ahora de repente el ministro salió gritando que se iba a enterar el que había mandado al periódico los “seme-eses” que el rey y su consorte le habían mandado a un amigo que, según contó otro muerto, usó tarjetas negras??? para sus cosas…, y eso no le pareció bien a un juez que lo llamó a su presencia…, total el rey y su consorte sólo le dieron ánimos…, pero al parecer eso, según ese muerto, no les sentó bien a los vivos…  En fin, que el ministro en funciones silente dejó de ser silente y claro al pobre muerto abogado le ha sentado como una patada en lo más profundo de su tumba…

Y, ¿qué os parece el ministrín que tienen los asturianos? Pues ha dicho que como manda mucho, ha cambiado la ley del territorio por la que el gas ha dejado de ser peligroso para los vivos por lo que los tanques que otros ministrines plantaron al lado de las casas en el puerto ya son legales…, y se ha quedado tan pancho. Claro que me temo que va a tener un problema porque el último muerto asturiano que ha llegado está empeñado en resucitar para ir a cantarle una “asturianada” para que se entere cómo son los auténticos asturianos… , aunque ya nos lo imaginamos el resto de los muertos, porque cuando uno de la tumba norte le preguntó (inocente él) al asturiano si el gas ya se había enterado que ya no era gas, por lo menos en Asturias, el gijonés le empezó a gritar desaforado… (…y resulta que al final estaba catando una canción de chigre).

Y, vivos, tengo que acabar ya. Pero no me resisto a contaros lo de la juez. Resulta que hay una juez que está juzgando a parientes del rey, y uno de los testigos, que antes no era testigo sino que estaba imputado, investigado, acusado… (estas palabras me las dictó el abogado de antes y yo no entiendo ni “papa” me limito a escribirlas), quedó libre a cambio de que contara todos los secretos… Y ahora resulta que ese tío no puede hablar porque está bajo secreto (qué lío)… Y por la cara que puso el abogado al hablar del secreto, se trata de una cosa muy seria para los vivos…, y el abogado compungido se fue a su tumba murmurando  “no le envidio la toga a esa juez…”.

 




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