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La noticia es ahora, de nuevo, Pfizer: Pfizer lleva un tiempo intentando escapar de la opresiva fiscalidad de USA. Lo intentó el año pasado en una “inversion” con Astra-Zeneca que trasladaría la sede del grupo resultante a Londres; aquello no cuajó, y un año después, la “compañera de baile” es la irlandesa Allergan y el grupo resultante, un gigante de 110.000 empleados, que factura más de 60 billones (americanos) de dólares, y que invierte casi 10.000 millones en investigación cada año (según reseña hoy el WSJ).

Acorralar a las multinacionales que generan riqueza y empleo suele tener estos efectos: la huida mientras se pueda, antes de que llegue la ruina. Quizás sean los efectos queridos por los legisladores de USA, Francia o España..., quizás...

Antes de Pfizer en USA, a finales de 2014 fue noticia Burguer King escapándose a Canadá a través de una “inversion” con una pequeña empresa canadiense de “cafés y donuts”, Tim Horton’s Inc. Los ciudadanos canadienses consideran a USA como un “paraíso fiscal” al Sur; pero las empresas americanas valoran su propio Corporate Tax como un auténtico infierno del que huir despavoridos.

En España acabamos de asistir, mudos, a la huida de Grifols también a Dublín -llámenle por etapas, si quieren-, escapando en parte de unas autoridades tributarias “excesivas” como de un entorno “geoestratégico” dudoso: digamos que Cataluña no es un océano de paz, estabilidad y seguridad jurídica hoy...

Pero el escándalo generado en Francia por la huida de Yahoo, también a Irlanda, también fue sonada... (el primer ministro Irlandés acentuaba que eran razones comerciales y no fiscales, y aquí en la isla todo el mundo sonreía).

Llevamos una temporadita con la “matraca” de lo insolidarias que son las multinacionales, que intentan pagar los menos impuestos posibles. Como si la responsabilidad de sus equipos directivos y de sus administradores fuese caerle simpáticos a Obama, Hollande o al binomio Rajoy-Montoro, en lugar de a los inversores y accionistas, a los clientes y a los stakeholders de carne y hueso.

El patrón de comportamiento de los gobernantes mencionados, en USA-Francia-España, tan lúcidos ellos en el manejo de la “cosa pública” en la última “década”, ha sido similar: apretamos las tuercas dentro (todo el IBEX 35, más o menos, tiene pleitos con la AEAT española en el Tribunal Supremo, ¡que ya tiene mérito!), apretamos fuera con el brazo armado de la OCDE y el ínclito Gurría (“hace falta más dinero para el desarrollo”, dixit) y el coro del G20, para lanzar BEPS y demonizar a esos ogros transnacionales. Y una vez que están acorralados y no hay expectativa de mejora dentro: ¡solo queda huir!

En todo esto, la batalla de la comunicación está perdida de antemano: ¡ya ha quedado establecido que Obama es el bueno y las multinacionales la reencarnación del demonio!

En todo caso, yo tampoco entro en “juicios morales” ahora. Más transparencia, eliminar la planificación fiscal agresiva, etc., etc.: ¿quién puede oponerse a ello? ¿Como voy a asumir que “los de a pie” paguemos hasta el 40 por 100, por ej., y esos malvados ogros se vayan de rositas...?

No es eso. Claro que no. Solo quiero recordar mi vieja cantinela de “estrategias fiscales de países ricos vs. estrategias fiscales de países pobres”: en Irlanda, Holanda y los nuevos pequeños países que aspiran a imitar sus estrategias, la gente se frota las manos. Los anuncios de cientos de empleos en los sectores tecnológicos y de investigación sanitaria se suceden en la prensa cada semana (aunque también otras empresas se deslocalizan a Filipinas, por ej.). En otros países, la oferta es “camareros” y “más camareros” (perdón por la burda simplificación demagógica...)...

Los aviones a Dublín vienen cargados, cada semana, de ingenieros informáticos, farmacéuticos o químicos que han encontrado una oportunidad o vienen a buscarla.

Y mientras, en USA, ya no preocupa solo la pérdida de recaudación fiscal por el IRS (su Agencia Tributaria). Lo que empieza a preocupar es el lugar de las próximas inversiones estratégicas, donde se va a establecer el próximo laboratorio, o donde se van a fijar los centros de investigación y desarrollo, ¿se van a quedar mucho tiempo en USA o terminarán moviéndose también? Ciertamente, el nerviosismo de los científicos de Pfizer se ha ido poniendo de manifiesto, reiteradamente, durante todo este largo proceso (primero a Londres, ahora a Dublín).

Y en todo esto, el cambio de paradigma interesado y ventajista de las autoridades fiscales. El informe Ruding se ha enterrado, lo más hondo posible, para que nadie lo recuerde. Aquel informe, padre de la reforma del Impuesto sobre Sociedades español de 1996, partía de que las sociedades no tienen capacidad contributiva, que son los socios quienes la tienen; y que el IS no es más que un mecanismo de “recaudación” a cuenta. ¡Papel mojado! En España, en 2004 alguien se envolvió en la bandera y lo enterró definitivamente: se suprimió la deducción por doble imposición de dividendos, en un cortoplacismo patético (por una sentencia del TJUE a la que no se supo/quiso dar otra solución), propio del legislador más nulo, integrista y ciego que pueda imaginarse...

Pero nada de eso sirve ya. Allí donde haya dinero hay que trincarlo, ¡como sea! (deficit en el 100 por 100 del PIB..., ¡que se preparen nuestros hijos y abrillanten la bandeja!) Sean cuales fueran los efectos secundarios a largo plazo: las necesidades presupuestarias y políticas de hoy (las próximas elecciones, ¡seamos serios!) son lo único relevante.

En el fondo, los Estados modernos tienden a absorber la máxima cantidad de recursos financieros disponibles, a través de impuestos y a través de deuda (impuestos futuros). La disculpa suele ser el “Estado de Bienestar” y los derechos de todos los ciudadanos a casi todo: vivienda digna, salud de hierro, educación de vanguardia. La realidad es que la “dura realidad” de los servicios públicos desmiente la disculpa, y la verdad es que el “replanteamiento” de ese fracaso no está en la agenda: los ciudadanos-votantes pedimos más de lo mismo, más dinero para los mismos esquemas caducados..., y “en esas estamos”..., y “en esas seguimos”..., y “en esas seguiremos”...

La Administración Obama no se plantea replantearse su impuesto sobre sociedades, el más oneroso de la OCDE, dicen algunos.

Francia hizo bandera de “trincar” a los más ricos con impuestos de hasta el 75 por 100 sobre la renta..., y Depardieu se nacionalizó ruso

España tiene fama de ser el país con la Administración Tributaria más avanzada del planeta, en términos de “atemorizar” a cualquier operador económico, la fama es merecida. Ana Torroja de juzgado en juzgado; y ahora Desigual bajo sospecha porque, sí hijo sí, ella también se fue a Holanda...

Mientras tanto, los precios de las casas en Dublín suben a ritmos del 25 por 100 anual (dato de 2014): ¡si todo el mundo quiere venirse aquí..., no hay casas para todos!

Al final, Pfizer, Burguer King, Grifols o Yahoo se parecen en su instinto de supervivencia fiscal: si los estados se quedan el 40 por 100 de tus beneficios, es muy difícil competir en un mundo global... ¿Que no es el 40 por 100? ¡Echen cuentas y sumen bien! A lo mejor, si incluyen “todo lo que hay que incluir” se llevan una sorpresa...

 




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