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  • La acusada fue declarada culpable por un jurado popular, que consideró probado que había matado a su hijo asfixiándolo con un trozo de tela

La Audiencia Provincial de Almería ha condenado a una mujer a la pena de prisión permanente revisable por matar a su hijo de siete años de edad, asfixiándolo con un trozo de tela, como consideró probado un jurado popular que la declaró culpable. La sentencia considera que la acusada es autora de un delito de asesinato, con la concurrencia de la circunstancia agravante de parentesco y atenuante de confesión de los hechos, delito por el se le condena a la pena de prisión permanente revisable, e inhabilitación absoluta, así como la privación del derecho a residir y acudir al termino municipal de Huércal de Almería y Alcolea y al lugar donde residen el padre del menor asesinado y sus familiares, por tiempo de 30 años, así como prohibición de aproximarse a menos de 1000 metros.

De acuerdo con el veredicto de culpabilidad del Jurado, la Audiencia también condena a la mujer a tres años de prisión por un delito de lesiones psíquicas en la persona del padre del menor asesinado, con la concurrencia de la agravante de parentesco. También ha sido condenada a un año y seis meses de prisión por un delito de atentado a los agentes de la autoridad. Además, se le condena a indemnizar con 300.000 euros al padre del menor, por daños morales y lesiones psíquicas.

El Jurado consideró probado por unanimidad que la acusada convivía con su hijo, mientras estaba pendiente de un procedimiento judicial de guarda y custodia del menor a uno de los dos progenitores. El día 10 de octubre de 2019 sobre las 9.00 horas, el menor “se encontraba tumbado en la cama del dormitorio principal, de forma inocente, confiada, desprevenido y ajeno a las intenciones de su madre”. La mujer, “de forma intencionada, súbita y repentina, colocó un lazo de tela en el cuello de su hijo, y apretó hasta asfixiarlo, provocando su fallecimiento”.

Tras ocurrir los hechos, la acusada fue requerida la presencia de agentes de la Guardia Civil en la localidad de Las Norias- El Ejido, que trataron de interceptar el vehículo conducido por ella y en cuyo interior transportaba, sin vida, al menor. Los agentes de la Guardia Civil, convenientemente uniformados le dieron el alto en reiteradas ocasiones a la acusada, órdenes que fueron desatendidas por la misma. El agente con carnet profesional se colocó delante del vehículo que conducía la acusada para lograr que lo detuviera, y ella, “con claro menosprecio a la autoridad que representaba, lo trató de atropellar en varias ocasiones”.

El jurado, además, consideró probado que la acusada, dando muerte a su hijo “quiso de forma consciente y voluntaria, causar el mayor daño posible al padre del niño”. Lo que no consideró probado el jurado, también por unanimidad, es que la acusada presentara en el momento de cometer los hechos un trastorno psicótico agudo y transitorio, que le produjo una grave alteración de sus facultades volitivas e intelectivas.




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