El resultado es la plataforma de subastas online eactivos.com

LawAndTrends



Entre las Condiciones Generales (CG) que rigen el contrato de transporte con la compañía Ryanair, se incluye la siguiente cláusula:

“Salvo por disposición en contrario del Convenio o la legislación aplicable, el contrato de transporte con nosotros, los Términos y Condiciones de Transporte y nuestros Reglamentos se regirán e interpretarán de conformidad con la legislación de Irlanda y cualquier disputa que surja de o en conexión con este contrato estará sujeta a la jurisdicción de los tribunales irlandeses.

Ante una acción colectiva presentada por la Organización de Consumidores y Usuarios, la Audiencia Provincial de Madrid ha considerado que dicha cláusula es válida por lo que atañe a la elección de la ley irlandesa, pero nula en la parte relativa a la jurisdicción de los tribunales irlandeses (Sentencia de 26 de julio de 2017).  Esto es, el hecho de que la relación contractual entre un consumidor español que compra un billete para volar con Ryanair de Madrid a Santiago de Compostela -Luxemburgo o Cagliari- esté sometida a la ley de Irlanda no causa “un desequilibrio importante entre los derechos y obligaciones de las partes que se derivan del contrato” (Art. 3 (1) Directiva 93/13). O, en otros términos, el hecho de que el consumidor para conocer el contenido material de sus derechos y obligaciones tenga que informarse de lo que dice el Derecho irlandés, o de que tenga que probarlo si quiere plantear una reclamación judicial contra la compañía “no provoca un desequilibrio importante” entre los derechos y obligaciones de las partes. Es cierto que a primera vista parece chocante, pero también es cierto que, en este punto, la Audiencia Provincial de Madrid se encuentra acompañada de la mejor doctrina europea (vid., P. Mankowski, “Rechtswahlklauseln in Luftbeförderungs-AGB auf dem Prüfstand”, RaiseRecht aktuell, 2014, pp. 118 y ss.).



LEER NOTICIA COMPLETA.



No hay comentarios.


Hacer un comentario

He leido y acepto los términos legales y la política de privacidad