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¡¡¡Vivos!!! ¡¡Los muertos os llaman!!!

¿Estáis ahí? Es para deciros que la muerte ha estado sin actuar durante un tiempo, porque se lo impidió un ataque de risa que, como un huracán, se extendió por todo el cementerio. Os cuento…

Resulta que la muerte tenía que “abrazar” a Manolo “el de hacienda”, y se presentó en las oficinas centrales del Ministerio para cumplir su misión.

Y entró y vio un recinto completamente vacío, un mostrador y al otro lado, ocho funcionarios en animada conversación, cuatro de las cuales eran hombres, por lo que Manolo podía ser cualquiera de ellos.

Se dirigió a la funcionaria que estaba más próxima y le iba a preguntar por Manolo, cuando la misma con cara marmolea le preguntó si tenía cita previa, a lo que la muerte le dijo que no. Sin dejarle articular una sola palabra más, la mujer le manifestó, agriando su semblante, que sin cita previa tenía que irse, porque estaba a punto de venir el de las 12,20.

La muerte, sorprendida, le dijo que sólo tenía una pregunta…, y la mujer con gesto de asco, le indicó que pidiese cita previa, porque todos venían a preguntar y que sin cita previa no se atendía ninguna pregunta, ya que estas eran las nuevas normas de atención al público en las oficinas de hacienda.

La muerte, más sorprendida, quiso explicarle que la pregunta era muy sencilla y que no llevaría más de diez segundos… Y, en este momento, la funcionaria, esta vez con gesto amenazante, le gritó que pidiese cita previa y punto, y volviéndose hacia sus compañeros expresó una sonrisa que fue contestada por ellos con claros gestos de aprobación.

Pero la muerte, experimentada en su trato con los vivos, le dijo que solo quería preguntar por Manolo…, a lo que la interfecta, sin volverse, le dijo, “está en el primero”, a lo que la muerte le contesto con un “muchas gracias”. Ante ello, la funcionaria se volvió, y cabreada consigo misma por haberse traicionado al responderle, levantándose de la silla, extendió su mano señalando la salida, a la vez que gritaba “pida cita previa”.

Y la muerte, riéndose, le contestó que ya había visto que la pregunta era muy sencilla y que no había llevado más de diez segundos.

 Y hace un rato, cuando la muerte trajo al cementerio a Manolo “el de hacienda”, nos contó la historia en medio de un ataque de risa que nos contagió a todos los muertos, incluido Manolo, que por primera vez en su vida se carcajeo de las absurdas normas que los “mandamases” políticos del Ministerio de la hacienda pública imponen a los sufridos contribuyentes que, para una simple pregunta, deben “pedir cita previa”.

https://www.agenciatributaria.gob.es/AEAT.sede/CitaPrevia.shtml

https://www2.agenciatributaria.gob.es/es13/s/tccitccppci0?=

http://www.agenciatributaria.es/AEAT.internet/Inicio/Ayuda/_comp_Consultas_informaticas/Categorias/Otros_servicios/Cita_previa/Peticion_de_cita_previa_a_traves_de_internet/Peticion_de_cita_previa_a_traves_de_internet.shtml

 




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