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Mucho se ha hablado de la tecnología blockchain y su virtud para transformar diferentes industrias. No es cuestión baladí el afirmar que cualquier industria que utilice bases de datos centralizadas que sean alimentadas por diferentes fuentes es susceptible de verse afectada por la disrupción de esta tecnología. Como podemos imaginar, las empresas de telecomunicaciones no son una excepción.

Las de telecomunicaciones son compañías con millones de clientes que atender, millones de elementos de red y dispositivos que gestionar y miles de fuentes distintas de información de red que procesar y coordinar. Esto significa que cualquier automatismo que reduzca la complejidad de dicha gestión en términos de transparencia y eficiencia de procesos acabará por imponerse y de ahí que los máximos responsables de estrategia en el ecosistema telco se estén apresurando para posicionarse y “evitar perder el tren” cuando la tecnología goce de mayor grado de madurez y extensión en cuanto a su aplicación. Toda disrupción de un negocio propicia ganadores y perdedores, de modo que algunas compañías se afianzarán como líderes en el sector, aparecerán otras más flexibles y que se adapten mejor a los «nuevos tiempos», y las habrá también que saldrán peor paradas e irán languideciendo lentamente, incapaces de adaptarse al cambio, hasta su total desaparición.

Blockchain es una tecnología que permite la transferencia de datos digitales con una codificación muy sofisticada y de una manera completamente segura. Asimismo, contribuye con una tremenda novedad: esta transferencia no requiere de un intermediario centralizado que identifique y certifique la información, sino que está distribuida en múltiples nodos independientes entre sí que la registran y la validan sin necesidad de que haya confianza entre ellos. Una vez introducida, la información no puede ser borrada, solo se podrán añadir nuevos registros, y no será legitimada a menos que la mayoría de ellos se pongan de acuerdo para hacerlo. Junto al nivel de seguridad que proporciona este sistema frente a hackeos, encontramos otra enorme ventaja: aunque la red se cayera, con que solo uno de esos ordenadores o nodos no lo hiciera, la información nunca se perdería o el servicio, según el caso del que hablemos, seguiría funcionando. Un ejemplo que ilustra la importancia de la red distribuida está en las redes sociales. Con este sistema, blockchain eliminaría la centralización que imponen aplicaciones como Facebook o Twitter a la hora de identificarnos o validar la procedencia de nuestros mensajes, y la integridad de los mismos sería garantizada por la red de nodos.

Partiendo de lo dicho anteriormente, la aplicación de la tecnología blockchain en las telcos puede llegar a configurarse como algo natural:

-Así, en primer lugar, constituye una herramienta excepcional para la gestión de la autenticidad pues se basa en hashes, los cuales son algoritmos que consiguen crear a partir de una entrada (ya sea un texto, una contraseña o un archivo, por ejemplo) una salida alfanumérica de longitud normalmente fija que representa un resumen de toda la información que se le ha dado (es decir, a partir de los datos de la entrada crea una cadena que sólo puede volverse a crear con esos mismos datos).

           -Evita las duplicidades dado que es un registro único, un ledger o libro mayor de acontecimientos digitales.

-Es trámite esencial para la gestión de seguridad y la invulnerabilidad a ataques exteriores debido a la seguridad de su diseño, lo que se conoce como Security by Design. Ello la hace perfecta para la gestión de una infraestructura crítica como es la de las telecomunicaciones. Es cierto que en estos aspectos de seguridad una blockchain privada es más débil que una blockchain pública, pero ya existen híbridos de blockchain que aúnan las ventajas de ambas; la seguridad ante ataques de fuerza (propia de la pública) y la flexibilidad de uso (de la privada).

  1. Prevención del fraude

Una de las áreas donde las telcos se podrán beneficiar más de la aplicación de la tecnología blockchain es en la prevención del fraude, tanto a efectos de identidad como de servicios roaming.

En cuanto a lo primero, blockchain puede introducir novedades de manera que la identidad esté validada y verificada a través del dispositivo de uso personal y por tanto vinculada a la identidad del usuario. Es este un proceso diferente al que tenemos hoy en día, donde la verificación está asociada al perfil del suscriptor. ¿Cuál es la ventaja entonces? Con Blockchain, las transacciones realizadas y firmadas con la clave privada del individuo no podrían a posteriori alterarse de manera que estaríamos ante un registro inmutable y transparente (por ello es de tanta trascendencia la gestión de estas claves). Y ante ello nos preguntamos: ¿Deberíamos imponer al individuo ese deber de diligencia y custodia? ¿no podría la compañía de telecomunicaciones ofrecer este servicio? ¿Tal vez debería ser competencia de los notarios? Además, se hacen lógicas soluciones multifirma (como su nombre indica, basados en varias firmas para autenticar una operación y ello en tiempo casi real) y firmas asociadas a patrones biométricos. Por último señalar que también es recomendable un almacenamiento distribuido de estas claves con redes​ ​P2P​ ​como​ ​podría​ ​ser​ ​IPFS​ ​o​ ​la​ ​utilización​ ​de​ ​cajas​ ​fuertes​ ​digitales​ ​(HSM​ ​o​ ​Hard​ ​Wallet).

Y como decíamos anteriormente, también puede ayudar a mitigar el fraude en el roaming que, recordemos, es posibilidad de un dispositivo inalámbrico de utilizar una cobertura de red distinta de la principal, ¿Pero cómo? pues con algo tan sencillo como implementando una blockchain permisionada entre cada par de operadores que tienen un acuerdo de roaming de manera que cada vez que un usuario accede a una red en concepto de visitante, se ejecuta automáticamente el smart contract con los términos del acuerdo suscrito entre las operadoras, lo cual si todo es correcto se traduce en una autorización de acceso instantánea y verificada, eliminando costes y, como apuntábamos, posibles fraudes.

      2)   Gestión de identidades

Una empresa de telecomunicaciones podría participar en la gestión de identidad basada en blockchain ya no sólo para los propios servicios que ofrezca a clientes, sino también para gestionar identidades que comparta con otras empresas asociadas. A través de la cadena de bloques, la autenticación de identidad podría aplicarse a dispositivos, aplicaciones y a las mismas organizaciones, eliminando la necesidad de que el usuario tenga contraseñas separadas para diferentes cuentas en línea. Con una clave de identidad maestra, un usuario puede acceder a todos sus servicios que requieren: i) tanto verificación de identidad para acceder al edificio donde se encuentre nuestro puesto de trabajo, utilización de vehículos inteligentes, compra de billetes de avión, etc. ii) así como para la verificación de documentos personales como pasaportes, licencias de conducir, certificados de nacimiento y matrimonio (por nombrar sólo algunos)

       3) Conectividad en el IoT (Internet de las cosas)

El internet de las cosas se configura como algo a vislumbrar en un futuro no muy lejano. Esto es, la interconexión digital de objetos cotidianos con Internet, la posibilidad de que objetos de la vida cotidiana tuvieran incorporadas etiquetas de radio de manera que pudieran ser identificados y gestionados por otros equipos, de la misma manera que si lo fuesen por seres humanos. Ello nos permitirá por ejemplo saber si el pollo que tenemos en el frigorífico está a punto de caducar, si un determinado artículo está fuera de stock y, por supuesto, saber que está encendido y apagado en todo momento. Ah, y olvidémonos de perder o extraviar cosas.

¿Qué papel desempeñará blockchain en todo esto?  La conectividad IoT ofrece desafíos únicos, incluida la necesidad de asegurar miles de millones de interacciones entre máquinas y sensores, así como de proteger la información confidencial que se captura y transmite jugando Blockchain un papel esencial en todo ello.  Sumemos a todo esto que se acerca una nueva generación móvil, la quinta (el 5G), que además de la promesa de elevadas velocidades de transmisión de información (del orden de gigabytes por segundo) proporcionará también una estructura de red flexible, distribuida y adaptable. La 5G está pensada, entre otras cosas, para permitir que las redes gestionen billones de dispositivos autónomos en el internet de las cosas, dispositivos que se identificarán utilizando software y se auto-aprovisionarán en los sistemas de un operador. La blockchain podría ser esa tecnología de identificación que complemente, o incluso sustituya en algunos supuestos, a la conocida tarjeta SIM (en realidad al IMSI o International Mobile Subscriber Identity) y también se apuntan ventajas a la hora de realizar la portabilidad entre operadores móviles la cual podría ser automática y con el consiguiente ahorro de tiempo de espera para el cliente.

En definitiva, existe un amplio atractivo para blockchain en la construcción de entornos de confianza que puedan proporcionar una validación y verificación más sólida de usuarios y servicios, ofrecer una mejor integridad de datos, así como formas más innovadoras de gestionar las liquidaciones y pagos entre operadores. El rol de blockchain en el sector telco sólo tiene expectativas de crecimiento, si bien al igual que ocurrió con la transición o cauce entre las arquitecturas de red tradicionales y la virtualización de las funciones de red (NFV) o creación de redes definidas por software (SDN), va a requerir cambios significativos en procesos de negocios así como en las propias organizaciones. Y es que son muchas las aplicaciones posibles, de ahí que sea necesario para las telcos tener una visión de negocio a largo plazo que permita ver exactamente dónde y cuándo su implementación podrá aportar el mayor valor posible. Ahí reside la clave. El futuro está en nuestras manos.




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