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El abogado promedio no entiende a los “robots legales” y probablemente piensa que las máquinas se pueden apoderar del mundo. Y, aunque sabe que tiene que mantenerse competitivo, está atrapado en tareas repetitivas, no remunerables, que lo enlentecen y que le quitan tiempo para funciones más sofisticadas.

Catalina Wallace

Tengamos o no detalles sobre ROSS —el software de inteligencia artificial creado por IBM—, existe un video creado por los fabricantes que en palabras sencillas explica la realidad de los abogados frente a su trabajo, las funcionalidades del “robot” y sus potencialidades.

El relato en off dice más o menos así:
Todd es un abogado excepcional que tiene muchos clientes.

Todd no entiende la inteligencia artificial y probablemente piensa que las máquinas se pueden apoderar del mundo. Pero en el invariable mercado legal, aunque él sabe que tiene que mantenerse competitivo, está atrapado en el repetitivo y tedioso mundo de las tareas de investigaciones legales, que lo están enlenteciendo con horas no remuneradas y difícilmente tiene tiempo para concentrase en lo que es más importante: sus clientes.

Pero ahora Todd comenzó una nueva vida y depositó su confianza en ROSS, su investigador personal
artificialmente inteligente. Ross tiene acceso a una vasta base de datos legal que lee sin ningún esfuerzo y encuentra numerosas respuestas para cualquier pregunta legal. A ROSS se le puede preguntar en lenguaje natural de la misma forma en que se hablaría con cualquier otro abogado.

ROSS funciona en la nube y puede ser programado en segundos: todo lo que se necesita es tener conexión a internet.

¿Qué puede hacer ROSS?

1. Entrega una respuesta de alta precisión relevante —no 1.000 resultados, por ejemplo— a tu pregunta, la que no necesita formularse mediante palabras claves o kew words.

2. Monitorea las modificaciones legales que pueden afectar positiva o negativamente a tu caso, “en lugar de inundarte con noticias legales”.

3. En la medida que tú y otros abogados más lo usen, ROSS más aprende.

4. Es fácil de usar y funciona en todos tus dispositivos.

¿Qué es lo que todavía no puede hacer ROSS?

Shannon Achimalbe, abogada, en una columna para el sitio Above The Law se hace las siguientes preguntas: ¿”Pueden los robots llegar a reemplazar a los abogados? ¿Qué habilidades necesitarían para ello?”. Y plantea las cosas que un “robo-abogado” tendría que saber cómo hacer para tener la oportunidad de reemplazar a un abogado.

Entre ellas está escribir resúmenes, mociones, documentos y cartas. Es muy bueno que ROSS pueda hacer la investigación jurídica más eficiente, pero si los resultados no están escritos en papel es inútil.

Tendrá que aprender a redactar solicitudes y otros documentos judiciales, de manera que cumplan con las reglas establecidas por los tribunales y las idiosincracias específicas de cada juez; además de aprender a redactar contratos y documentos personalizados.

Otras de las habilidades que ROSS debe aprender es a investigar y encontrar hechos. Como la mayoría de los abogados en ejercicio saben, los clientes rara vez dan a conocer todos los hechos. Y las pocas veces que lo hacen, hay que corroborarlos. Esto significa hablar con potenciales testigos. El robo-abogado tendrá que saber cómo analizar las pruebas y determinar si son pertinentes.

Continuando con la lista, hay algo que la inteligencia artificial todavía no puede hacer: ir a tribunales y asistir a juicios. Aunque es divertido pensar en que dos robots discutan en los juzgados acerca del caso de sus clientes, “esto sólo podría pasar en un episodio de Los Supersónicos”, dice Achimalbe.

Por último, y no menos importante: interactuar con las personas. Los abogados tienen que ser capaces de conectarse con sus clientes, aconsejarlos, y convencerlos de qué es lo mejor para ellos. Las personas suelen acudir a un abogado, porque tienen miedo, malestar o están confundidos, sobre todo cuando se trata de un litigio. En esas situaciones, el potencial cliente no quiere solamente oír una opinión objetiva de su caso, sino que quieren a alguien que los escuche, los calme y les proporcione esperanza. Y en este momento, un robot no puede hacer eso.

Y reflexiona: “Un día vamos a vivir en un mundo donde los humanos no trabajen en absoluto. Pero a la luz de lo anterior, será extremadamente difícil sustituir un abogado por un robot. La inteligencia artificial puede investigar y organizar resultados más rápidos que un ser humano. Y puede que sea capaz de dar una respuesta humana a una cuestión jurídica. Pero en este momento, un robot no puede negociar con el abogado openente. No puede escribir un contrato ni ir a un juicio”.

Tal vez un día, podrá hacer todas esas cosas y más. Pero hasta ese entonces, los seres humanos no tendrán que preocuparse por el ascenso de las máquinas, concluye la abogada.

 

Reproducción autorizada por Idealex.press  Ver artículo original




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