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Cuando hablamos de innovación en el sector legal tenemos que ser conscientes del contexto en el que nos movemos. Los abogados en general por su perfil suelen ser reacios  a los cambios y prefieren la tradición. Sin embargo, el desarrollo tecnológico en los últimos años ha afectado a un amplio número de ámbitos de la vida cotidiana tales como los servicios, los medios de comunicación, las aficiones, y obviamente en el área profesional. Podemos decir que el mundo jurídico no es el mismo desde la aparición de este medio y vemos su influencia entre otros en “los ámbitos de gestión, tanto en recursos humanos como en marketing, en comunicación y sobre todo en cómo vender servicios legales” (Navarro*, 2012). 

Todas las numerosas actividades realizadas por los juristas tienen un punto en común: el rendir para la sociedad. Es por esto que no podemos hablar del mundo jurídico sin hablar de esta. Ambos conceptos están íntimamente ligados y no se entiende el uno sin el otro. A este efecto, existe una necesidad por parte de los juristas de adaptarse al mundo donde viven y trabajan, para obtener resultados óptimos y al mismo tiempo satisfacer a sus clientes con expectativas de modernidad y eficacia. En este ensayo, nos centraremos en la figura del jurista, el cómo es y el cómo debería ser. En una segunda parte, hablaremos del sector legal renovado y sus límites. Para finalizar, presentaremos una innovación que podría ayudar en el sector jurídico.

Adaptarse a las nuevas tecnologías no es una opción, sino una necesidad. Como dijo el premio Nobel de literatura André Gide, “el porvenir pertenece a los innovadores”. Los juristas por su naturaleza organizada y simple no conciben una forma de trabajo donde salir de lo tradicional y meterse en un mundo profesional donde sorprender al cliente de forma diferente y original.  Un claro ejemplo de este suceso, serían las presentaciones orales o los largos discursos de algunos grandes juristas que suelen ir acompañados solamente de su voz y un papel. No salen de lo escrito en éste, no se arriesgan y no suelen ganar. Es cierto que a lo largo de la historia ha habido grandes intervenciones que se han servido simplemente de un papel y el ingenio del interlocutor. Sin embargo, los juristas suelen hacerlo largo y aburrido y al mismo tiempo muy predecible. No hace falta irse muy lejos para preguntar qué es lo que esperan los clientes de sus abogados y obviamente coinciden en muchos aspectos como profesionalidad, rapidez o eficacia. Pero por otro lado, a medida que preguntamos a clientes más jóvenes, además de coincidir en las mismas condiciones que sus generaciones precedentes, empiezan a surgir términos más reveladores, tales como “diferentes”, “que sepan explicar sin un lenguaje muy técnico” y “al día con la tecnología.

Como dice Eva Bruch “Estamos a tiempo de reaccionar, de adoptar iniciativas innovadoras, de cambiar y adaptarnos al mercado, de pasar del BigLaw al NewLaw, y en este camino, las grandes firmas pueden tener un papel fundamental.” Se emplea el término “BigLaw” para referirnos al modo de trabajo tradicional encarnado por los bufetes de abogados más importantes del mundo que tienen sus sedes en ciudades como Nueva York, Londres o Paris. El sueño de todo jurista era alcanzar un puesto en alguno de estos célebres bufetes. Sin embargo, este sueño de integración fue cambiando y disipándose.  El BigLaw se ha venido dando desde hace algún tiempo, sin embargo desde el año 2000, una nueva forma de trabajo ha ido surgiendo: The NewLaw. Este modelo de negocio se entiende como “Any model, process, or tool that represents a significantly different approach to the creation or provision of legal services than what the legal profession traditionally has employed” (Jordan Furlong*). Esta nueva concepción busca responder mejor a las necesidades de sus clientes centrándose en ofrecer servicios jurídicos de forma diferente al resto de la competencia. Es por esto que Eva Bruch, socia de MoreThanLaw, defiende el NewLaw puesto que según ella es la mejor opción hoy en día  para destacar en el mundo jurídico. Sin embargo, a pesar de que defiende este moderno y renovador sistema, sigue defendiendo la importancia que tienen las grandes firmas que juegan un papel fundamental a la hora del cambio.  

 A modo de conclusión podemos decir que la innovación ha calado en la sociedad en todos los sentidos. El mundo jurídico, un mundo tradicional y nada vanguardista, se ha visto influenciado por el desarrollo tecnológico e incluso sus miembros han tenido que enfrentarse a esta realidad infrenable. Toda la sociedad se ha visto movilizada por el cambio y todos, incluso los juristas han tenido que ponerse al día. No son sólo las personas, la tecnología ha afectado también al sector legal incorporando nuevas técnicas e instrumentos que facilitan la labor. El procedimiento legal se ha visto afectado, mejorándolo, y permitiendo una rentabilidad de trabajo muy superior si la comparamos con la de los años 90’. Existen cursos o incluso masters que se focalizan en el marketing jurídico puesto que como ya hemos visto no se trata de una opción, sino de una necesidad. Los “videos marketing” pueden ser una idea innovadora para dar a conocer el despacho de una forma diferente y sin ir más lejos, estos vídeos podrían también ser empleados como medio de comunicación entre empleados: rápido, directo y eficaz. Estos tres pilares son fundamentales en toda gestión ya que como decía Larry Smith, “las limitaciones te fuerzan a ser más creativo”.

 María Alfonsín Urganga, estudiante de Derecho y Relaciones Internacionales en la Universidad Pontificia de Comillas (ICADE)                                                        

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